Señoras y señores, abróchense los cinturones de seguridad laboral porque acabamos de presenciar la declaración de intenciones más sincera de la historia judicial española. El abogado del hermano de Pedro Sánchez, en pleno juicio, suelta la bomba con la naturalidad de quien pide un café:
“El absentismo en España no es infracción criminal”.
Traducción del abogado al castellano de la calle: “Mi cliente no iba a currar… y ¿qué? No es delito. Next question”.
Y aquí es donde la cosa se pone gloriosa. Porque no solo es que el señor estuviera enchufadísimo (vamos, que el puesto le cayó del cielo familiar como maná divino), no. Es que encima lo reconocen. Sin anestesia. Sin eufemismos. Sin ese “estaba en proceso de incorporación” que usan los políticos cuando les pillan. Directo al grano: “Sí, cobraba y no aparecía. ¿Algún problema?”
Es como si fueras a juicio por robar un banco y tu abogado empezara la defensa con: “Señoría, mi cliente es un ladrón excelente, pero técnicamente el banco tenía el dinero mal guardado”. Brillante. Oscar al mejor guion de comedia negra.
El post de @progrestonnnA lo clava: enchufado, vago y lo reconoce. Tres en uno. El pack completo. En un país donde la gente se deja la piel para llegar a fin de mes, donde el que llega tarde tres veces se juega el puesto, resulta que tenemos a un señor con puesto oficial, sueldo público y cero intención de pisar la oficina… y su defensa es básicamente “es que el absentismo mola y está dentro de la ley”.
Abogado del hermano de Sánchez en el juicio:
— 🇪🇸 ☆ 𝐏𝐫𝐨𝐠𝐫𝐞𝐬𝐭𝐨𝐧(A) ☆ 🇪🇸 (@progrestonnnA) May 28, 2026
“El absentismo en España no es infracción criminal”.
O sea, reconocen que no iba a currar y encima lo justifican.
Enchufado, cobrando y sin aparecer. Esto no es un país, es un chiste. pic.twitter.com/1AbiLpA5or
Me imagino al resto de trabajadores españoles viendo el juicio con la cara de emoji de “esto es una broma, ¿verdad?” mientras firman la nómina y se preguntan por qué ellos no pueden teletrabajar desde la playa de Formentera con el mismo entusiasmo que este señor tele-no-trabajaba desde donde le diera la gana.
Esto ya no es un juicio. Es un monólogo de stand-up político. Un espectáculo de humor absurdo donde la defensa ha decidido saltarse la parte de “negarlo todo” y ha pasado directamente a la fase “sí, ¿y qué?”.
España 2026: donde hasta los abogados admiten que su cliente era un vago profesional. Y lo dicen con orgullo.
Solo nos falta que el veredicto sea un aplauso y un ascenso. Por coherencia.


























































