Por fin, España tiene a su propia superheroína del humor: Henar Álvarez, esa rubia con traje de chaqueta y corbata que se sube al escenario como si fuera a declarar la guerra a los patriarcas y acaba declarando la guerra… a nuestra paciencia. Porque sí, la que “va de dura por la vida” acaba de soltar un monólogo que huele a ChatGPT con resaca. Y no, no es que sea vaga (eso lo dice ella misma), es que sus chistes son tan flojos que hasta el público aplaude por pena, como cuando tu tía cuenta el mismo chiste de Navidad desde 2007.
En el vídeo que circula por X (gracias, @Rittenreloaded, por el servicio público), la vemos vestida de “ejecutiva que se ha fumado un Marlboro rojo y ha descubierto el feminismo de manual”. Gestos enérgicos, voz de sargento de cuartel, ceja levantada como si estuviera a punto de revelar el secreto de la vida eterna. ¿Y qué suelta? Pues joyitas como: “¡Que yo era un desastre y una vaga!”, “¡Tengo que limpiar? ¡Ostras!”, y la perla final sobre “nos manipulan desde niñas porque tiene polvo en las estanterías”.
O sea, Henar, cariño, ¿eso era el remate? ¿En serio? Después de tanto postureo dramático, tanto movimiento de brazos como si estuviera dirigiendo una orquesta de frustración femenina, el chiste aterriza con la gracia de un calcetín mojado. Es como si hubieras pedido a una IA: “Escríbeme un monólogo feminista pero que suene rebelde”. Y la IA, obediente, te ha dado el pack básico: polvo en las estanterías + manipulación infantil + “soy dura pero en realidad soy un desastre”. Innovador como un cruasán de gasolinera.
Vaga no sé, pero que tus monólogos huelen a ChatGPT lo sabe todo el mundo. pic.twitter.com/RBBMtaCYL9
— Rittenhouse renacido (@Rittenreloaded) April 20, 2026
Lo mejor de todo es que ella se lo cree. Se planta ahí, con su moño de bailarina de TikTok y su pose de “yo no limpio, yo denuncio”, convencida de que está rompiendo moldes. Mientras tanto, el público… bueno, algunos ríen. Otros miran el móvil. Y el resto pensamos: “¿Esto es lo que pagamos con nuestros impuestos en RTVE?”. Porque sí, queridos contribuyentes, esta es la nueva vanguardia del humor español: chistes que ya eran viejos cuando tu abuela aún usaba rulos.
Henar no es mala. Es peor. Es la encarnación perfecta del humor progre actual: mucha pose, mucha “dureza” escénica, cero gracia. Es como si intentara ser la versión española de Hannah Gadsby pero sin el talento, el timing ni la autocrítica. Resultado: un monólogo que parece escrito por un algoritmo que ha leído tres tuits de Irene Montero y ha decidido que ya es suficiente investigación.
Así que, Henar, un consejo de amigo (gratis, que sé que odias el capitalismo): la próxima vez que te subas al escenario, déjate de corbata y de “va de dura”. Prueba con chistes que de verdad tengan gracia. O, al menos, que no huelan a IA con olor a ambientador de lavanda. Porque si sigues así, el único que va a acabar limpiando polvo… va a ser tu ego. Y créeme, ese polvo lleva acumulándose desde hace rato.
¡Ostras! ¿Lo he dicho demasiado fuerte? Pues… ¡que lo limpie otro!










































