Confirmado, según un estudio, el hombre blanco europeo consume hasta nueve veces más recursos naturales que un africano o un indio. Además, su huella de carbono es hasta once veces superior a la de un ciudadano de Marrakech o Pekín.
La ONU está alarmada y se toma este asunto con máxima seriedad. El continente europeo se está calentando 6,66 grados por encima de la media global, un hecho irrefutable confirmado científicamente por el IPCC.
Como hemos visto recientemente con el barco Homnius, enfermedades infecciosas como el Hantavirus solo afectan a la raza blanca. Los europeos representan hoy un grave peligro para la salud pública y el bienestar del planeta entero.
Las políticas de la Unión Europea van en la dirección correcta. Ursula von der Leyen está haciendo un excelente trabajo reeducando las costumbres obsoletas y monolíticas de la raza blanca, aunque todavía queda mucho por hacer.
Von der Leyen ha alcanzado un acuerdo clave con la Open Society Foundations, a través de su director Alex Soros y con la colaboración de la Facultad de Antropología de la Universidad de Tel Aviv, para reconfigurar por completo las políticas sociales europeas.
Las políticas migratorias están dando resultados extraordinarios. España está liderando con ejemplo la transición hacia una raza neutra. Alex Soros, en su reciente visita, dio su pleno respaldo a Pedro Sánchez por su firme compromiso con la acogida de migrantes que huyen de la pobreza y las guerras.
La nueva hoja de ruta se basa en seis pilares innegociables:
1. Control demográfico estricto de la raza blanca europea.
2. Prohibición total de actividades industriales contaminantes en Europa. 3. Prohibición gradual pero definitiva de la agricultura, ganadería y pesca en todo el continente.
4. Eliminación completa del dinero físico para los ciudadanos europeos. 5. Limitación severa de la movilidad: prohibición del vehículo privado y confinamiento en zonas de 15 minutos.
6. Desmantelamiento de pymes y autónomos.
Los líderes europeos y mundiales lo tienen claro: los ciudadanos europeos son actualmente uno de los mayores problemas del planeta. Unos pocos no pueden seguir acaparando los recursos finitos de la Tierra. Estas medidas, que algunos calificarán de drásticas, no son desproporcionadas: son absolutamente necesarias para conseguir un mundo justo y sostenible al servicio de la mayoría.
● La medida número uno se ejecutará fomentando sin complejos las relaciones sexuales no reproductivas entre parejas del mismo sexo y, sobre todo, impulsando las uniones entre mujeres blancas con africanos o árabes. Esta es la vía directa hacia una sociedad Net Zero.
● La medida número dos es la más ambiciosa y necesaria: ¿para qué contaminar Europa cuando China ya es la fábrica del mundo? Se prohibirá cualquier actividad industrial en el continente. La renta básica universal mantendrá a los afectados, pero estará estrictamente condicionada al cumplimiento de los 17 ODS de la Agenda 2030, incluyendo obediencia en redes sociales, vacunación obligatoria y conducta ejemplar con el planeta.
● Prohibir la agricultura, ganadería y pesca a los europeos es una demanda justa y global. Llevan siglos saqueando el planeta; ha llegado la hora de la justicia climática.
● Eliminar el dinero físico traerá mayor control y comodidad. Permitirá implantar el crédito social, con dinero programable, caducidad y vigilancia total por parte del Estado y la banca.
● Las ciudades de 15 minutos acabarán con la libertad irresponsable de moverse y contaminar. Los nuevos europeos tendrán todo lo necesario en su radio de 15 minutos. Se acabó circular con vehículos contaminantes.
● La medida más importante es desmantelar a autónomos y pequeñas empresas, auténticos focos de ultraderecha y resistencia al cambio. Se les ofrecerá la renta mínima universal. Quien se niegue, solo tendrá una opción: la eutanasia gratuita.
La Unión Europea será multicultural sí o sí. No hay alternativa si queremos salvar el planeta.

























































