Hoy, 2 de septiembre, Día de Ceuta. La Casa Real ha decidido honrar a la ciudad con un gesto de una solemnidad tan contenida que casi se oye el silencio. No han enviado al Rey. No han enviado a la Reina. No han enviado a la Princesa. Han enviado… las banderas.
Ahí están, plantadas en el salón de audiencias de Zarzuela como si fueran a una foto de fin de curso: la de Ceuta, la de España y la de la Unión Europea. Detrás, un tapiz con personajes del siglo XVI que parecen más presentes que la Familia Real. A los lados, cuadros. En el suelo, una alfombra que ha visto más protocolo que Ceuta en las últimas semanas. Y en el centro de la composición, el gran ausente: cualquier ser humano con corona.
Hoy, 2 de septiembre, es el Día de Ceuta.
— Casa de S.M. el Rey (@CasaReal) September 2, 2026
La Corona y todos, con nuestra ciudad.
Unidad, convivencia y futuro. pic.twitter.com/UEFJ4hSCQ1
La pregunta es inevitable y, reconozcámoslo, un poco cruel: ¿dónde están los reyes? ¿Siguen de vacaciones y no podían aparecer ni de refilón? ¿Estaban en otra sala midiendo la distancia diplomática con Rabat con un metro de sastre? ¿O el fotógrafo de palacio les dijo “hoy posan las telas, majestades, que salen más lisas”?
El mensaje que acompaña la imagen es impecable: “La Corona y todos, con nuestra ciudad. Unidad, convivencia y futuro”. Palabras redondas, bien planchadas, de esas que se pueden colgar en un marco. El problema es que la foto las deja un poco huérfanas. “La Corona” aparece representada por tres palos de metal y un poco de tela. “Todos” somos el resto, mirando la publicación y preguntándonos si “todos” incluye también a quien debería haber estado delante de esas banderas.
Hay quien dice que es un gesto inédito y cargado de significado. Puede ser. También es inédito que el Día de Ceuta se celebre en un salón de Madrid con las banderas haciendo de extras y los titulares de la Corona en el off. Es como mandar una felicitación de cumpleaños con la foto del tenedor y el cuchillo porque el pastelero no pudo acercarse a la tarta.
El pueblo ceutí, que lleva un mes encajando una crisis que no pidió, recibe este 2 de septiembre un abrazo institucional a distancia. Un abrazo de tres metros de mástil. Muy educado, muy constitucional, muy europeo. Y, para muchos, una tomadura de pelo con barniz de palacio.
Porque si la unidad se demuestra con banderas bien colocadas y un texto de 14 palabras, cualquiera puede ser monarca un rato. Hasta el tapiz del fondo parece más dispuesto a desplazarse a Ceuta que algunos de los que firman el tuit.
En fin. Feliz Día de Ceuta. Las banderas ya han cumplido. Ahora solo falta que alguien con nombre y apellidos se deje ver. Aunque sea de perfil, detrás del tapiz. Que tampoco pedimos tanto.






















































