Hay coincidencias que emocionan. Dos personas que nunca se han visto en su vida llegan a la misma conclusión sobre el sentido de la existencia. Y luego está esto: dos tertulianos con carné de “analista político” publican, con 65 minutos de diferencia, casi el mismo tuit sobre el agua potable, la boca y los desalmados.
Sarah suelta la frase a las 19:16. Euprepio, que evidentemente no quería parecer un simple retuiteador de la compañera de plató, espera una hora, cambia “seres humanos puedan” por “un ser humano pueda” (más íntimo, más existencialista), quita el “poder” que sobraba y sustituye el seco “es de desalmados” por el más elegante “es propio de desalmados”.
Como quien cambia el orden de los adjetivos en un trabajo de instituto para que el profesor no se dé cuenta.
El resultado es el mismo eslogan con tres retoques de Word. El tipo de operación que en cualquier redacción normal se llama “reescribir un poco para que no se note el copia-pega”, pero aquí se presenta como pensamiento original de dos intelectuales independientes que, por un milagro del periodismo de trinchera, han sentido exactamente la misma punzada moral a la misma hora.
Uno imagina el grupo de WhatsApp:—Chicos, el argumento de hoy es el del agua. Que no se nos olvide lo de “llevarse algo a la boca”.
—¿Pongo “seres humanos” o “un ser humano”?
—Tú pon el plural, que queda más inclusivo. Yo lo pongo en singular y añado tres párrafos de relleno para que parezca un artículo.
—Perfecto. Sincronicemos.
Y así nace el milagro: dos voces que coinciden no porque hayan visto las mismas imágenes, sino porque han leído el mismo mensaje de 14:37.
El Club 61 no necesita ni diploma. Con un tuit de 140 caracteres y un par de sinónimos ya tienen el título de “periodista a pienso y pesebrero”.Lo más gracioso no es que se copien. Es que lo hacen con la solemnidad de quien acaba de descubrir el quinto mandamiento. “Impedir que un ser humano beba agua es propio de desalmados”. Gracias, capitán Evidencia. Mañana el argumento será que pegar a la gente también está mal, pero con otra preposición para que no se note tanto.
Mientras tanto, en Ceuta la gente discute si se puede o no se puede repartir botellas. En Twitter, dos profesionales de la palabra han demostrado que lo que realmente no se puede es improvisar. Hay que esperar a que llegue el argumentario. Y si llega con tres palabras distintas, mejor. Queda más original.
Sincronicemos argumentos. /❤️ pic.twitter.com/A3ZMVFHTOS
— eldisidenteOK (@eldisidenteOK) August 28, 2026


























































