Hay noticias que llegan como un parte diplomático. Y hay noticias que llegan como si alguien hubiera dejado la puerta de la suite entreabierta y, encima, con el minibar abierto. El post de Algeria Gate (@algatedz) eligió la segunda opción: sirenas, emoji de prohibido a menores y un titular que parece el tráiler de una telenovela magrebí rodada en la orilla izquierda del Sena.
La tesis, tomada del diario digital español ESdiario, es tan sutil como un tambor en una mezquita: el grupo de hackers Jabaroot no tendría como gran premio a Pedro Sánchez ni los archivos de Pegasus, sino al propio Mohamed VI. Según “fuentes de la disidencia marroquí” recogidas por el medio, los piratas dispondrían de un vídeo de “una preciosa cama en París con el rey flanqueado por dos hombres entre sábanas”. El exoficial marroquí exiliado Abdelilah Issou sube la apuesta y afirma que hay imágenes de relaciones sexuales con hombres. Publicación prevista. Pero no de inmediato. El suspense, como bien apunta el tuit, es sagrado.
Así, de un plumazo, el Emir de los Creyentes pasa de la estampa oficial —capucha, protocolo, linaje alaouita— a candidato involuntario a reality de habitación de hotel. ESdiario lo formula con esa delicadeza tan española que consiste en poner comillas, citar a un exiliado y dejar que el lector haga el resto del trabajo sucio.
🚨‼️🔞Paris, un lit, deux hommes… et un silence royal
— بوابة الجزائر – Algeria Gate (@algatedz) August 27, 2026
Le site espagnol #ESdiario 🇪🇸lâche aujourd’hui une bombe d’une délicatesse toute diplomatique : le groupe de hackers #Jabaroot détiendrait une vidéo du roi #Mohammed_VI, « flanqué de deux hommes » dans un lit à Paris.… pic.twitter.com/GoE34mJ5hl
De la hoja de cálculo al edredón
Hasta ahora, Jabaroot era el tipo de villano informático que te arruina el trimestre con Excel. Desde 2025 ha ido publicando bases de la Seguridad Social marroquí, personal de palacio, propiedades de altos cargos y, en el momento más delicado de la crisis de Ceuta, decenas de miles de nombres atribuidos a servicios de inteligencia y policía. Un golpe de contrainteligencia tan aparatoso que Marruecos señala a Argelia, los servicios europeos hablan de lobo solitario o de exagentes despechados, y Telegram se ha convertido en el nuevo Archivo de Indias.
Pero llega agosto de 2026 y el grupo cambia de género. Adiós a los listados de agentes. Hola a la vida privada. El post lo resume con crueldad literaria: “Fini les fichiers Excel. Place à la vie privée. Plus intime. Plus explosif. Plus utile, politiquement.”Es decir: si filtrar 70.000 espías era una operación de Estado, amenazar con la alcoba del monarca es una operación de telenovela. Y las telenovelas, como todo productor sabe, no se estrenan el mismo día en que se anuncia el spoiler. Hay que dejar que el público discuta, que Rabat niegue, que Argel sonría y que Madrid finja que está ocupada con Ceuta.
El periodismo de la “preciosa cama”
El artículo de Enrique Martínez Olmos en ESdiario encaja las piezas con la pulcritud de quien no quiere que le caiga una demanda, pero tampoco quiere quedarse sin clic. El verdadero objetivo no sería desestabilizar España —aunque a Jabaroot no le guste la “actitud complaciente” de Sánchez con Rabat—, sino ir a por la monarquía. Empiezan por rumores viejos: sexualidad, fiestas en París, el rey “en actitud bastante perjudicada”. Luego el vídeo de la cama. Luego Issou, que ya había amenazado con otro secreto de alcoba dinástica: que Mohamed VI no sería el padre biológico del príncipe heredero Mulay Hasán.
El conjunto tiene la estructura clásica del dossier que nunca se publica del todo: se anuncia, se describe, se aplaza. “Está previsto publicarlos, pero no en el futuro próximo.” Traducción libre: el arma más potente no es el vídeo, sino la amenaza del vídeo. Un misil que se deja en la rampa para que todo el mundo lo vea brillar.Mientras tanto, Algeria Gate ilustra el asunto con una foto del rey en sofá, gafas de sol y chilaba, junto a un tipo musculoso de camiseta y pantalón verde. No hace falta pie de foto. En 2026, el meme ya es parte del reportaje.
Geopolítica con sábanas de hilo
El Magreb lleva años perfeccionando un arte menor: convertir la intimidad ajena en política exterior. Marruecos y Argelia se disputan el Sáhara, Ceuta, el gas, los servicios secretos y, de vez en cuando, el relato sobre quién duerme con quién. España, en medio, recibe listas de supuestos colaboradores, recuerdos de Pegasus y la sospecha de que su giro sobre el Sáhara no nació solo de un arranque de realismo diplomático.
En ese tablero, un vídeo —real, falso, montado con IA china, según ya insinúan algunos comentarios marroquíes— vale más que mil comunicados. Si existe, dinamita la imagen de Comandante de los Creyentes. Si no existe, igual sirve: el rumor ya ha hecho el trabajo. La monarquía marroquí ha cultivado durante décadas un celo casi religioso sobre la vida privada del soberano. Nada como un medio español, un hacker con nombre de superhéroe árabe y un tuit argelino para recordarle que el celo, en internet, es un concepto vintage.
Lo que no se publica (todavía)
Conviene no perder el estribo. Nadie ha colgado el vídeo. Nadie ha presentado la cadena de custodia. Jabaroot ha acertado antes con nóminas y organigramas; eso no convierte automáticamente una cama parisina en prueba notarial. Issou es un exiliado con cuenta pendiente. ESdiario es un digital de trinchera que ha decidido que “tú decidas” incluye decidir si el rey de Marruecos comparte edredón. Y Algeria Gate ha hecho lo que mejor se le da: traducir el cotilleo a comunicado de guerra con emojis.
El resultado es una pieza de época. Hackers que pasan del espionaje de Estado al espionaje de suite. Un diario que cubre la amenaza con la solemnidad de un cable diplomático. Un monarca cuya leyenda oficial choca con la leyenda de pasillo. Y un aplazamiento que, como en las mejores series, garantiza la siguiente temporada.En el Palacio Real seguirán diciendo que el Emir de los Creyentes vela por la umma. En Telegram, alguien sigue diciendo que tiene la grabación. En Madrid, ESdiario ya ha cerrado la edición. Y en París, si la suite existió, al menos habrán cambiado las sábanas.
El silencio, de momento, sigue siendo real. El cotilleo, en cambio, ya tiene visado Schengen.


























































