Imaginen la escena: decenas de miles de personas (50.000, 60.000… las cifras varían según el optimismo del Gobierno) cruzan en masa la frontera de Ceuta en cuestión de horas, con un aperitivo en Melilla, mientras Marruecos mira hacia otro lado con esa elegancia tan suya de “yo no he sido”. Muertos por decenas, la ciudad desbordada, el Ejército movilizado y los medios cercanos a Mohamed VI hablando ya de “ciudades ocupadas” que “se reintegrarán” a su “entorno natural”. Un espectáculo digno de epic drama histórico. Y mientras tanto, ¿qué hace el Rey de España? Silencio absoluto. Un mute tan profesional que hasta los técnicos de sonido de la Zarzuela aplauden.
Felipe VI, ese monarca que lleva desde 2014 sin pisar Ceuta ni Melilla (un detalle menor, como olvidarse de visitar dos provincias), parece haber perfeccionado el arte de la neutralidad real. No un discurso, no una visita relámpago, no ni siquiera un tuit real de esos que suenan a “estamos con vosotros” redactado por el departamento de comunicación. Nada. Ni un “¡viva España!” desde el balcón de la Zarzuela. Uno diría que la Corona está esperando a que el Gobierno le dé el visto bueno… o a que Marruecos le envíe una invitación formal para celebrar la “reintegración”.
Es admirable, en el fondo. Mientras Pedro Sánchez agradecía a Rabat no se sabe exactamente qué (¿la eficiencia en dejar pasar a media población de una ciudad? ¿el timing con la Fiesta del Trono?), el Rey se mantenía en un silencio de oro. Literalmente. Porque el oro, como la soberanía de las plazas africanas, parece más seguro si no se menciona demasiado. Después de todo, ¿para qué arriesgarse a que Mohamed VI se enfade otra vez, como cuando Juan Carlos se atrevió a visitarlas en 2007? Mejor no molestar al vecino. Mejor que Ceuta y Melilla se las arreglen solas con su “emergencia humanitaria y social”, mientras en Madrid se discute si llamar al asunto “crisis migratoria”, “avalancha” o, en los círculos más atrevidos, “invasión pacífica”.
El sarcasmo se escribe solo: el mismo Rey que puede inaugurar fábricas, recibir a empresarios de las ciudades autónomas en la Zarzuela y posar con cara de preocupación institucional, no encuentra un hueco en la agenda para alzar la voz cuando 60.000 personas entran en territorio español con la aparente complacencia de un Estado que reivindica esas tierras. ¿Será que la Constitución le obliga a ser árbitro y moderador, y en este partido el árbitro ha decidido mirar el móvil? ¿O es que la Casa Real ha calculado que un gesto de firmeza podría “tensar” las relaciones, y preferimos la tensión de ver a ceutíes y melillenses aguantando el chaparrón solos?
La ironía es deliciosa. Mientras en Rabat se celebra el aniversario del trono y se habla de “estatus insostenible”, en España el Jefe del Estado practica el zen del silencio. No sea que alguien le acuse de injerencia, de populismo o —horror de horrores— de defender la integridad territorial con demasiada pasión. Mejor dejar que el Gobierno gestione, que Marlaska explique lo inexplicable y que los ciudadanos de Ceuta y Melilla comprueben en tiempo real lo que significa ser “territorio español incrustado”.
Al final, el mensaje es claro y cristalino como el Estrecho en un día de calma: la Corona está por encima de todo… excepto de molestar a quien conviene no molestar. Y si eso implica que dos ciudades españolas se conviertan temporalmente en un experimento de demografía forzada mientras el Rey guarda un silencio digno de un monje cartujo, pues bienvenido sea. Total, para eso están los discursos de Navidad: para hablar de unidad cuando ya no hay peligro de que alguien se ofenda al otro lado de la valla.En resumen: Felipe VI ha demostrado una vez más su exquisita diplomacia. Ante la invasión, el mute. Ante la provocación, la neutralidad. Ante la soberanía, la agenda libre. Un ejemplo de contención real que, sin duda, pasará a los anales de la historia… o al menos a los memes. Porque si algo no falla en este país es el sentido del humor cuando la dignidad se pone en modo avión.


























































