Hoy, 15 de septiembre de 2026, las portadas de El Debate, ABC, La Razón, El Mundo, Vozpópuli, El Español y El Confidencial están ocupadas, como es lógico, por Ceuta, la ley de nietos, los jueces “salvapatrias” y el CIS de Tezanos. Pero entre tanto incendio real, estos medios también recogen (con más o menos entusiasmo, según el caso) el repertorio habitual de la Agenda: el planeta que se fríe, el coche de combustión como pecador original, el drag elevado a cultura oficial y el feminismo institucional que funciona mejor en rueda de prensa que en la calle. Veamos el menú, con el tono que merece.
El cuento climático: hace calor en septiembre y hay que climatizar hasta el alma
El Español nos confirma lo que cualquier español con un termómetro y un mínimo de memoria ya sabía: los meteorólogos (Aemet incluida) anuncian que dentro de 20 años los veranos en España serán mucho más cálidos que los actuales. El verano de 2026 ya ha sido el más cálido desde 1961. Sorpresa mayúscula. El cambio climático, ese fenómeno que según el guion solo se nota cuando conviene, sigue cumpliendo el pronóstico de “va a hacer más calor”. Mientras tanto, Aemet avisa de casi 40 grados en pleno septiembre. El planeta no espera a la próxima COP.
Salvador Illa, desde Cataluña, ha decidido liderar “el cambio climático, tecnológico y demográfico” y anuncia 2.500 millones de euros para climatizar todos los colegios públicos en cinco años. Porque, claro, el problema no es que muchos centros estén viejos o mal mantenidos: es el clima. El PSOE, por su parte, va a presentar mociones en ayuntamientos y parlamentos para que todo el mundo se adhiera al Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática. Greenpeace ya alerta de “parálisis ambiental” porque el Parlamento está “en formato elecciones”. Traducción: si no se gasta más y más rápido en la narrativa, el mundo se acaba. La Razón y El Mundo recogen el anuncio sin que el cielo se caiga encima… todavía.
El Debate, menos comprensivo con el cuento, recuerda que el mundo batirá en 2026 el récord histórico de consumo de carbón. China fabrica los coches eléctricos y los paneles, y sigue quemando carbón como si no hubiera un mañana. Europa quiere despedirse del diésel mientras algunas de sus economías vuelven al carbón porque el gas se ha puesto por las nubes. Fracaso de las políticas verdes, titulan. Qué inoportuno.
Y El Mundo informa de que la fotovoltaica lanza un SOS a Moncloa: pide 950 millones en créditos avalados por el Estado porque la banca privada ya no se fía. Los precios bajos y la realidad del mercado están asfixiando al sector que iba a salvarnos. El Gobierno, mientras tanto, pide a Bruselas extender la cláusula de escape fiscal para gastar más en “cambio climático”. El dinero público nunca es suficiente cuando el dogma está en juego.
Motor y Agenda 2030: 25.000 millones para enchufar el futuro (que aún no llega)
Vozpópuli trae la cifra del día en motor: Europa necesitará una inversión de unos 25.000 millones de euros en redes de distribución para la recarga de coches eléctricos. Un informe de Siemens para EIT Urban Mobility, ChargeUp Europe y ACEA. El parque de eléctricos se multiplicará casi por cuatro hasta 2030, dicen. Barcelona necesitaría 220 millones; las grandes urbes, mucho más. Y eso con gestión “inteligente” de la carga; si no, aún más. Mientras el diésel y la gasolina amenazan con irse a 2,5 euros por la crisis del petróleo y Yanbu, hay que preparar la red para que el vecino pueda enchufar el coche que, de momento, muchos no compran. La transición energética no se mide solo por megavatios instalados, sino por quién paga la fiesta.
De fondo, el Gran Premio de Madring (combustión, ruido, público y éxito) ha funcionado. Ayuso y Almeida hasta resucitan el sueño olímpico. Qué contraproducente: un evento de motores de gasolina que llena y genera orgullo mientras se exige electrificar hasta el último furgón. ABC y el resto cubren las curvas 5 y 17 y el desmontaje exprés. El espectáculo de verdad, de momento, no es eléctrico.
Dictadura woke, LGTBI y cultura de Estado: el drag es historia (oficial)
Aquí El Debate se lleva el premio. El ministro de Cultura, Ernest Urtasun (Sumar), promociona el drag como “manifestación artística, cultural y social de relevancia en España”. Hoy mismo, 15 de septiembre, participa en la Gala Drag Cultural Orgullosa en el Teatro María Guerrero, organizada por la FELGTBI+ con apoyo del Ministerio. Lema oficial: “El drag es cultura, el drag es historia, el drag es arte”. Actúan Marcus Massalami, Las Fellini, Estrella Xtravaganza, Drag Sethlas, Hugáceo Crujiente y compañía. El Estado no solo tolera: sube al escenario y pone el teatro nacional. Urtasun, el mismo que habla de cultura contra el totalitarismo, calla ante otras dictaduras, pero el drag no puede esperar.
Como aperitivo, Isabel Pantoja inaugura en La Palma unas jornadas del lobby LGTBI. La tonadillera se suma a la diversidad, los derechos y la convivencia (y de paso a la migración y los refugiados, que todo encaja en el mismo pack). El Festival de las Ideas en Madrid pondrá “los cuerpos” en el centro, con Paul B. Preciado entre los invitados. Preguntas profundas: ¿somos un cuerpo o tenemos un cuerpo? En la era de la IA, claro. El Gayxample barcelonés celebra “catalanidad drag” con un tour de tacones por la Diada. Todo muy orgulloso y muy institucional.
Feminismo y salud: las pulseras fallan, Ceuta pide protección y los datos se maquillan
ABC dedica espacio a la violencia de género (el término sagrado): el asesinato de la estudiante canaria Claudia Tacoronte en México, las pulseras antimaltrato que la Fiscalía reconoce que siguen fallando, y solo una de cada cinco mujeres asesinadas había denunciado. En Ceuta, las mujeres salen a la calle a pedir protección real después de la invasión: “Caminar sola no es un privilegio”. El Debate lo cubre. Mientras tanto, el Gobierno falsea datos de urgencias del hospital de Ceuta excluyendo asistencias a marroquíes, y los médicos convocan huelga ante la “impasibilidad” de Sanidad. El feminismo de Ministerio funciona de maravilla en los comunicados; en la frontera, menos.
Resumen sarcástico del 15-S: el planeta se calienta (noticia del siglo), hay que gastar decenas de miles de millones en enchufes y climatización de colegios, el carbón bate récords pese a tanto panel, el drag entra en el María Guerrero con ministro incluido y las mujeres de Ceuta piden algo tan retrógrado como seguridad. Los medios de esta lista, en su mayoría, no venden el cuento con el mismo fervor que otros; lo recogen, lo contrastan o lo titulan con cierta distancia. El resultado es el mismo: la Agenda no descansa ni cuando hay una ciudad autónoma desbordada y un censo que da saltos olímpicos. El clima, el género y el enchufe siempre encuentran hueco. El sentido común, a veces, también.

















































