Hay desayunos informativos y hay desayunos con servicio de community manager institucional incluido. Este lunes, la cuenta oficial de la Delegación del Gobierno en Madrid decidió que su misión pública —esa de representar al Estado en la comunidad, informar de trámites, alertas y actos oficiales— también cubría el teaser de una televisión privada que todavía no ha encendido las cámaras.
El tuit es de antología. Arranca como spot:
«El próximo 5 de noviembre llega a la televisión española un nuevo canal generalista, en abierto y para todos».
Y, acto seguido, cuelga la cita estrella de José Miguel Contreras, CEO de La Séptima:
«Actualmente, la oferta de las tv privadas tiene un sesgo ideológico potente vinculado a ideas conservadoras. En el ámbito del mundo progresista, hay un vacío absoluto y total ahora mismo».
Cierra con la nota de color institucional: el delegado Francisco Martín también estaba allí. Fotos de salón con croissants, pantallas azules del Nueva Economía Fórum y apretones de manos. Todo muy para todos.
Uno lee eso en una cuenta con escudo y se pregunta en qué momento el boletín oficial se mudó al departamento comercial.
El vacío más poblado de España
El hallazgo sociológico es formidable. Según la tesis que la Delegación ha decidido amplificar con cargo al contribuyente, el panorama televisivo español sufre un apagón progresista de dimensiones bíblicas. Un yermo. Un desierto. Un «vacío absoluto y total».
Solo hay que hacer un pequeño inventario del páramo: La Sexta (que, por cierto, también fundó Contreras), la programación de actualidad de RTVE, Cadena SER, elDiario.es, Público, media docena de tertulias y el ecosistema entero de redes. Vacío, sí. Como el metro a las ocho de la mañana.
La ironía se muerde la cola sola. Una institución del Gobierno cita a un empresario para denunciar el sesgo conservador de las privadas… mientras usa la megafonía del Estado para colocarle el altavoz al proyecto que viene a tapar ese supuesto agujero. Si esto no es synergy, que baje Contreras y lo vea.
Él, por su parte, ya ha dejado claro que pensar que La Séptima nace «para apoyar a un determinado gobierno» es «una estupidez». Lo dijo con Félix Bolaños y Mónica García sentados en la misma sala. El Padre Ángel también pasó por allí. El casting de la independencia era, cuanto menos, compacto.
📺 El próximo 5 de noviembre llega a la televisión española un nuevo canal generalista, en abierto y para todos.
— Delegación del Gobierno en Madrid 🏛️ (@DGobiernoMadrid) September 21, 2026
"Actualmente, la oferta de las tv privadas tiene un sesgo ideológico potente vinculado a ideas conservadoras. En el ámbito del mundo progresista, hay un vacío… pic.twitter.com/fSjfzra8O6
La Delegación, ese influencer de TDT
No es que un cargo público asista a un foro. Eso ocurre todos los lunes. Lo llamativo es el empaquetado: la cuenta institucional no informa de que el delegado ha acudido a un acto. Reproduce el claim comercial, subraya el diagnóstico ideológico del CEO y presenta el canal como si fuera una infraestructura pública más, al nivel del Cercanías o la ITV.
En X la reacción fue la previsible: «vaya papelón», «he tenido que mirar si era una cuenta parodia», «publicidad por la cara de una cadena privada». Hasta un diputado del PP en Madrid se apiadó del community: «El de prensa que lleva esta cuenta cobra poco para lo que le obligan a poner». Hay oficios más ingratos, pero pocos tan literales.
Imaginemos el experimento inverso. Que la Delegación del Gobierno —o, ya puestos, cualquier cuenta autonómica del color contrario— cuelgue un hilo anunciando una nueva tele «para todos» y cite al empresario de turno explicando que las cadenas existentes tienen un sesgo progresista potente y que en el ámbito conservador hay un vacío absoluto. El grito de «instrumentalización», «malversación de altavoz público» y «ataque a la pluralidad» se oiría desde Marte. Aquí, en cambio, es un desayuno con fotos.
La licencia de TDT, conviene recordarlo, no cayó del cielo: la concedió el Consejo de Ministros en un concurso público. Eso no convierte el canal en televisión de Estado. Tampoco obliga a la Delegación a hacer de trailer oficial seis semanas antes del estreno.
Manual de estilo para la próxima
Si la idea era cubrir la agenda del delegado, bastaba una frase: «Francisco Martín asiste al desayuno de Nueva Economía Fórum, donde se ha presentado un nuevo proyecto audiovisual». Punto. Sin eslogan, sin diagnóstico de sesgos, sin «para todos» calcado del dossier de prensa.
Si la idea era otra —ayudar a que el vacío deje de ser tan absoluto—, entonces al menos podrían haber cobrado tarifa de agencia. El Estado ya pone el local, la escolta y el reach de la cuenta. Pedir un banner en el prime time del 5 de noviembre no habría estado de más.
Mientras tanto, La Séptima promete 30 millones de presupuesto anual, un 2% de audiencia como objetivo razonable y la vocación de no ser partidista porque, dice Contreras, eso iría contra la naturaleza de la televisión en abierto. Habrá que verlo en noviembre. Lo que ya hemos visto este lunes es otra cosa: una institución que no distingue entre informar de un acto y hacerle la campaña de lanzamiento.
En el mundo progresista, al parecer, el vacío era tan absoluto que hasta la Delegación del Gobierno ha tenido que salir a rellenarlo. Con fotos. Y con comillas. Y con el tono de quien anuncia no una tele privada, sino un servicio esencial.

















































