En un gesto que ha dejado sin palabras incluso a los más curtidos en el oficio de no decir nada, Pedro Sánchez ha comparecido esta mañana ante los medios para anunciar que no se presentará a las próximas elecciones. El motivo, según sus propias palabras, es que «ya he hecho bastante daño a los españoles en estos ocho años y no quiero seguir abonando el terreno para que otros recojan la cosecha».
El presidente, visiblemente relajado (algunos dirían que por primera vez en mucho tiempo), ha repasado su mandato con una franqueza poco habitual. Ha empezado por la pandemia: «Aquello de encerrar a todo el mundo tres meses de forma… digamos creativa, fue un error. Lo de recomendar vacunas que luego resultaron ser más complicadas de lo que nos contaron, también. En fin, cosas que pasan cuando uno se toma demasiado en serio el papel de salvador». Ha añadido que, en retrospectiva, quizá hubiera sido más útil repartir mascarillas de verdad en vez de discursos.
Luego ha tocado la DANA de Valencia. «No ayudamos como debíamos. O mejor dicho: no ayudamos. Había otras prioridades, como comprobar si el cambio climático se podía culpar de todo antes de que llegaran las cifras de muertos. Un descuido burocrático, básicamente». Sobre el accidente de Adamuz ha sido más escueto: «No reconocí mi incapacidad. O la reconocí, pero en un tono tan bajo que nadie se enteró. Es lo que tiene hablar con el teleprompter puesto».
El punto que más ha sorprendido ha sido el de los incendios forestales. Sánchez ha admitido que «hemos permitido e incentivado algunos fuegos porque las placas solares y los aerogeneradores necesitan espacio. Es una ecuación simple: menos árboles, más molinos. Lo de la Agenda 2030… bueno, digamos que es una agenda de despoblación con mucha propaganda y poca humanidad. Nos salió regular el marketing».
El acto ha terminado con un aplauso tímido de su propio equipo, que no sabía muy bien si estaban asistiendo a una dimisión o a un sketch. Sánchez se ha despedido diciendo que «España se merece un presidente que no haya acumulado tantos cadáveres políticos en el armario… y en otros sitios».
Nota del redactor:
Todo lo anterior es una gran ironía. Sánchez se presentará. Se presentará porque, a estas alturas, todo lo que hemos contado anteriormente le da exactamente igual. Y porque el poder, al final, es el único programa electoral que nunca ha dejado de cumplir.






















































