Hay aventureros que se juegan la vida en los ochomiles. Y luego está Jesús Calleja, que se juega algo mucho más sagrado: la coherencia ideológica. Mientras el resto del país discute si el dinero público se gasta mejor en hospitales o en carreteras, nuestro héroe leonés ha descubierto la cumbre definitiva: la del presupuesto. Y la ha escalado con la misma naturalidad con la que antes escalaba el Cho Oyu. Solo que aquí no hace falta oxígeno. Hace falta carisma, una productora y la habilidad de caerle bien a quien gobierne en cada momento.
Según el repaso que circula por redes (y que coincide con lo publicado en varios medios), desde 2021 la Junta de Castilla y León —eso es el PP de Mañueco— le ha ido soltando pasta con la misma generosidad con la que uno invita a cañas cuando le toca la lotería. Empezó con 642.000 euros de la Consejería de Agricultura para promocionar Tierra de Sabor en Planeta Calleja. Luego, cuando Vox se quedó Agricultura y aquello se acabó, el dinero siguió fluyendo por otros cauces: 200.000, 80.000, 121.000 euros por 14 posts en Instagram y Facebook (a 8.600 el post, más caro que un menú del día en el Ritz) y, de postre, los 605.000 euros del Dakar 2026. Total, más de 1,8 millones en el último lustro. Todo muy “turismo de Castilla y León”, aunque el buggy acabara siendo sudafricano con logo de marca china y el copiloto fuera el CEO de Santana Motors.
Y aquí viene la parte más hermosa del relato. Porque Calleja no es de un color. Es de todos. Con el PP en Valladolid y en la Junta se lleva el patrocinio del Dakar (único licitador, para que no hubiera sorpresas). Con el PSOE en Madrid, su productora Zanskar facturó 1,68 millones a RTVE en 2025. Su socia María Ruiz Calzado aparece en el consejo de Santana Motors, él figura como accionista minoritario de una marca que renace en Linares con capital y tecnología china (Dongfeng y BAIC), y encima hace de embajador. Lo más natural del mundo, como se dice en el tuit. Zapatero anduvo por allí antes del acuerdo, Mañueco se hizo la foto en León presentando el coche, y la Junta de Andalucía de Moreno también puso su granito de arena (15,4 millones en el polígono y luego Hacienda soltó otros 1,14). Bipartidismo en estado puro: rojo en Moncloa, azul en Castilla y León y verde en la cuenta.
El Dakar fue la guinda. 605.000 euros por llevar los logos de Turismo Castilla y León por el desierto saudí. Volcaron en la quinta etapa y a casa. Cinco días de publicidad por más de medio millón. Hay campañas turísticas más baratas en Instagram, pero ninguna con tanto dramatismo ni tanto copiloto empresario argentino. “Volveremos”, dijo después. Claro que volveremos. Mientras haya presupuestos, hay cumbre.
Volviendo a @JesusCalleja, hay montañas que nunca ha escalado, pero hay una que domina como nadie, el presupuesto público. Con el PSOE en Madrid y con el PP en Valladolid y CyL, nuestro aventurero más bipartidista. Repasemos lo que se ha llevado desde la @jcyl el último lustro. 2021: La Consejería de Agricultura de @JesusJCarnero le paga 642.000 € para promocionar Tierra de Sabor en Planeta Calleja. 2022: Vox se queda Agricultura y se acaba Tierra de Sabor. Carnero pasa a Presidencia y, seis meses después, le paga 200.000 € por patrocinar Planeta Calleja con otra marca. En 2023, otros 80.000 €. Mayo de 2023: Carnero es candidato a alcalde de Valladolid. Jesus sale en el vídeo de campaña, del hoy alcalde. Octubre de 2023. 121.408 € por 14 posts en Instagram y Facebook. A 8.600 € cada uno. 2025: Lo comentado ayer, 605.000 € por el Dakar, con un único licitador. Un buggy sudafricano rotulado "Santana", con el CEO de Santana de copiloto. Total desde 2021, más de 1,8 millones de euros al bolsillo. Rojo en Moncloa, azul en Castilla y León y verde en la cuenta.
— Í (@InigovanEyck) October 14, 2026
Y mientras tanto, en su vida personal, Calleja ha contado estos días en televisión que su hijo adoptivo Ganesh era “salado como él solo”, un mentirosillo que se buscaba la vida en un orfanato de Katmandú rodeado de ratas “como en una perrera”. Enfermó de tuberculosis y lo trajo a España. El chaval se buscaba la vida. El padre, por lo que se ve, también. Solo que uno lo hacía entre ratas de verdad y el otro entre ratas de BOE, pliegos de contratación y acuerdos de patrocinio.
No es que Calleja no haya hecho cosas impresionantes. Ha estado en el Everest, en el espacio con Blue Origin, ha pilotado helicópteros y ha corrido el Dakar más veces de las que ha terminado. Pero hay una montaña que domina como nadie: la del dinero público. Da igual quién gobierne. Él siempre encuentra la vía normal. Y si hace falta, sale en el vídeo de campaña del candidato del PP a la alcaldía de Valladolid.
Al final, el mensaje es optimista. En un país donde la polarización nos tiene a todos a la gresca, Jesús Calleja demuestra que es posible tender puentes. O, al menos, tender la mano. Mientras haya partidas presupuestarias y alguien dispuesto a poner logos en un buggy, habrá aventura. Y si el coche se da la vuelta a mitad de etapa, siempre queda el consuelo de que el dinero ya está cobrado.
Como diría el propio Calleja: “Aquí acaba nuestra aventura… Volveremos”. Con el próximo presupuesto.
@InigovanEyck @JesusCalleja @jcyl https://t.co/DoPnPkedxv
— MENA Resiliente (@MENA_Resiliente) October 15, 2026


























































