Castellón, una carretera cualquiera, un coche que parece sacado de un desguace con alma de festival. Al volante, un tipo que no solo decidió que las normas de tráfico son sugerencias opcionales, sino que se marcó el gran slam de la imprudencia. Porque, amigos, este señor no fue a medias tintas. Fue a por todas. Y ganó. O perdió. Depende de cómo lo mires desde la comisaría.
Según informa El Periódico, el afortunado conductor dio positivo en cocaína, anfetamina y marihuana. Sí, tres sustancias en un solo test. No es que se hubiera tomado un cafecito con un porrito de postre. No. Esto es un cóctel molotov químico que haría palidecer a un químico farmacéutico. Probablemente iba tan «inspirado» que pensó que las rayas de la carretera eran sugerencias de diseño y las señales de stop, meras recomendaciones decorativas.
Pero espera, que hay más. Porque un «completo» no sería completo sin los extras. Sin carnet de conducir y con la ITV caducada. Imaginaos el coche: luces fundidas, frenos que suenan a lata de refresco, y una pegatina de la ITV más antigua que el propio carnet (que, por cierto, no tenía). Es como ir a un examen final sin haber abierto el libro, borracho, y encima con los apuntes escritos en la mano… pero en versión automovilística.
Los agentes, que seguro se quedaron con la boca abierta, debieron pensar que estaban ante un récord Guinness. «¿Señor, ha consumido algo?». Respuesta probable: «Solo la vida, agente… y un poquito de todo lo demás». En Castellón ya no se habla de otro tema. Algunos lo llaman «el héroe sin casco», otros directamente «el que se ahorró dos viajes a la farmacia».
Este no es un conductor multitarea. Es un multitodo. Drogas duras, blandas, sin papeles y sin revisión técnica. Le falta solo haber robado el coche y llevar la música a todo volumen con los altavoces reventados para completar el pack «delincuente romántico de los 90». Algunos internautas ya bromean: «Solo le faltaba el alcohol para bajar la puestada». Otros: «Pleno al quince».
Mientras tanto, el resto de mortales nos ponemos el cinturón, miramos dos veces antes de cruzar y rezamos para no cruzarnos con este prodigio de la carretera. Porque si algo nos enseña esta noticia es que la creatividad humana no tiene límites… especialmente cuando se trata de saltarse todas las normas posibles en un solo trayecto.
Desde aquí, un aplauso sarcástico al campeón de Castellón. Que la próxima vez, mejor que coja un taxi. O un patinete. O, ya puestos, que se quede en casa viendo Fast & Furious en vez de protagonizar la secuela real.
Moral de la historia: Si vas a hacer el idiota al volante, al menos hazlo con estilo. Este señor se marcó un completo con extra de queso. Y el queso, en este caso, era muy caro.
¿Alguien se apunta a un bingo de multas la próxima vez? ¡Línea completa garantizada!


























































