En Ceuta ha ocurrido algo que los ingenieros de costas llevan décadas sin explicar. Durante más de dos meses la playa del Trampolín funcionó como un asentamiento improvisado con tiendas, chabolas y varios miles de personas llegadas a finales de julio. Las autoridades alegaban falta de plazas, riesgos logísticos y la complejidad de cualquier operativo. El arenal seguía ocupado, con alertas sanitarias por las aguas y toneladas de enseres acumulados. Entonces, el 4 y el 5 de octubre, aparecieron más de 350 agentes, blindados, autobuses y maquinaria pesada. En poco más de 24 horas el campamento desapareció.
Al día siguiente el Boletín Oficial del Estado publicaba la disolución de las Cortes y la convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre.
La coincidencia es tan fina que parece diseñada por un relojero suizo con oficina en Moncloa. El ministro Ángel Víctor Torres pudo grabar un vídeo de la arena ya despejada, con camiones de basura y una pala cargadora trabajando, y agradecer a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y al Ejército un desalojo “sin incidencias”. Según las cifras policiales, más de mil personas optaron por volver voluntariamente a Marruecos al ser trasladadas al CATE del Tarajal; otras se dispersaron por barrios y montes antes de que llegara el dispositivo definitivo. El resultado visible, en cualquier caso, es una playa sin chabolas justo cuando arranca la precampaña.
Los vecinos de Ceuta, que llevaban semanas viendo el mismo paisaje, han descubierto que el problema no era tanto de plazas como de fecha. En agosto y septiembre los operativos se quedaban a medias y los campamentos se rearmaban de noche. En octubre, con el real decreto de convocatoria ya redactado, la playa quedó despejada en tiempo récord. Más de 1.200 personas salieron del arenal en dos jornadas y los servicios de limpieza retiraron decenas de toneladas de restos. El contraste es tan brusco que algunos lo han comparado con esos anuncios de detergente en los que la mancha desaparece en el segundo exacto en que entra la cámara.
Queda por ver cuánto dura el efecto. Parte de quienes estaban en el Trampolín no pasaron por el centro de identificación y se reubicaron en otras zonas de la ciudad, según reportes locales. La crisis abierta a finales de julio sigue teniendo miles de personas en Ceuta, procedimientos pendientes y menores sin solución clara. Pero, de cara a las fotos de campaña, el arenal ya no ofrece el mismo plano. El Gobierno ha demostrado que, cuando el calendario aprieta, las plazas aparecen, los autobuses llegan y las máquinas entran. El resto del año, al parecer, el reloj corre más despacio.
Para noviembre el votante ceutí podrá elegir entre recordar los 66 días de asentamiento o la imagen de la pala cargadora trabajando a orillas del Estrecho. La política, una vez más, ha demostrado que sabe convertir un problema de dos meses en un operativo de 24 horas. Solo hacía falta que alguien mirara el calendario.
Después de lograr con éxito y sin incidencias el desalojo completo del Trampolín, hoy se recupera todo el espacio que hasta ayer estaba ocupado por los asentamientos de migrantes. Esta es la imagen que presenta ahora la playa, donde lo servicios de limpieza están culminando su trabajo. De nuevo, gracias a las FCSE, a las Fuerzas Armadas y a las entidades que han colaborado en esta operación.
— Ángel Víctor Torres Pérez (@avtorresp) October 5, 2026


















































