Queridos conductores, ciclistas, peatones y cualquier ser vivo que se atreva a circular por España: agarraos al volante (o al manillar), porque la Dirección General de Tráfico acaba de lanzar su nuevo episodio de “Multas: la serie que nunca pedimos”. Y sí, como siempre, el guion es el mismo: “Vamos a por la pasta de la gente”.
En el último vídeo de denuncia aérea de la DGT (grabado con cariño desde su helicóptero de lujo pagado con vuestros impuestos), se ve a una furgoneta adelantando a un ciclista. El drama es tan intenso que casi se oye la banda sonora de Tiburón. “¡Maniobra temeraria!”, grita el todopoderoso ojo del cielo. “¡Peligro público! ¡Multa automática y escarmiento para el pueblo!”.
Pero espera, espera… ¿qué pasó en realidad? Vamos a desmontar la “temeridad” con el mismo rigor científico que usa un inspector de Hacienda cuando te pide el ticket de la gasolinera:
- El ciclista iba tranquilamente por el arcén, sin molestar a nadie.
- La furgoneta se aparta, deja sus obligatorios 1,5 metros de distancia (exactamente lo que manda el artículo 35.4 de la Ley de Tráfico).
- Se acerca al carril contrario… pero sin invadirlo.
- Por el sentido opuesto viene un coche… que ni se inmuta.
- Ni turbulencias, ni volantazos, ni gritos de “¡madre mía qué susto!”. Nada. Cero. Cero absoluto.
Resumiendo: la DGT ha conseguido grabar el adelantamiento más correcto y aburrido de la historia de la automoción y lo ha vendido como si fuera una escena de Fast & Furious rodada por un borracho.
El vídeo de Motor.es (bendito sea) lo disecciona frame a frame como si fuera el Zapruder film, y la conclusión es tan clara como el cristal de un radar nuevo: no hay infracción. Lo que hay es un helicóptero caro dando vueltas buscando carnaza para justificar su existencia.
La DGT ha vuelto a hacer el RIDÍCULO… OTRA VEZ! #dgt #multa #motor #coches pic.twitter.com/zXjzZ9lJ5t
— Motor.es (@motorpuntoes) April 14, 2026
Y aquí viene lo mejor. Lo que realmente enfada a la gente no es el ridículo en sí (ya estamos acostumbrados). Es la sospecha cada vez más fundada de que la DGT no tiene como misión principal la seguridad vial, sino el saqueo sistemático y descarado del bolsillo del ciudadano.
Porque, vamos a ser sinceros: cuando no encuentran multas de verdad, se inventan temeridades. Cuando no hay temeridades, sacan radares disfrazados de farolas. Y cuando todo eso falla, graban un vídeo de una furgoneta haciendo exactamente lo que tiene que hacer… y lo convierten en contenido de vergüenza ajena.
Es como si el Ministerio del Interior hubiera montado una sucursal de Hacienda con luces azules y sirenas. “¡Circule despacito, señor, que tenemos que pagar el helicóptero nuevo!”.
Así que ya lo sabéis, amigos: la próxima vez que veáis a la DGT denunciando algo “temerario”, traducidlo mentalmente. La traducción oficial es: “Necesitamos cuadrar el presupuesto de este trimestre y tú, querido contribuyente, eres la gallina de los huevos de oro”.
¿Maniobra temeraria? No. ¿Objetivo de la DGT? Clarísimo: saquear con estilo y helicóptero de fondo.
Y mientras tanto, los socavones siguen en la carretera, los radares siguen parpadeando y nosotros… seguimos pagando.











































