En algún colegio gallego (la captura lo deja clarísimo: “Falta de conducta”, “Contraria á convivencia”, validez hasta el 9/10/2026), dos alumnos del mismo curso han protagonizado la pelea más gallega del año. No se han liado por el recreo, ni por el último chicle, ni por quién canta mejor Rosalía. Se han liado porque uno repetía como un disco rayado que John Deere é mellor que New Holland, mientras el otro defendía a capa y espada (o a palo y pala) su favorito de New Holland. Voces altas, actitudes agresivas y, finalmente, contacto físico que tuvo que separar medio patio y un profesor. El implicado, eso sí, reconoce los hechos. Menos mal, porque el parte ya es literatura de la tierra.
El tuit que lo corona es de una pureza casi litúrgica: “¡Miña terra galega!”. Ni más ni menos. No hace falta explicar nada más. En Galicia hay gente capaz de discutir durante horas sobre si el Barreiros de los 80 era más honrado que el Massey Ferguson de los 90, y ahora resulta que la afición empieza en el patio del colegio. Los comentarios del hilo no decepcionan: alguien pide castigo ejemplar para el que defendía New Holland, otro reivindica Massey Ferguson, otro dice que Valtra es mucho Valtra, y hay quien recuerda con nostalgia a los Pasquali. Es como si el debate entre Real Madrid y Barça se hubiera mudado al concesionario de maquinaria agrícola y hubiera bajado la edad media a los 10 años.
¡Miña terra galega! ⚪🔵⚪ https://t.co/Y1CQHVsFqs
— Xo (@Rexurdir) October 11, 2026
Lo hermoso del asunto es lo serio que está el parte. “Durante o recreo, produciuse unha pelexa…”. Suena a crónica de guerra civil tractoril. El profesor que los separó probablemente pensó que el día anterior habían estado hablando de Pokémon o de Roblox. Error. Estaban resolviendo, a puñetazos, una de las grandes cuestiones existenciales del rural gallego: ¿verde John Deere o azul New Holland? Porque aquí no se discute si el tractor es bueno o malo; se discute de qué color tiene que ser la capota cuando tu abuelo lleva 40 años jurando que “los verdes tiran más”.
En el fondo es casi tierno. Mientras en otras partes del mundo los niños se pelean por skins de Fortnite o por quién tiene el móvil más nuevo, en Galicia todavía hay sitios donde el recreo puede acabar en conflicto armado por marcas de maquinaria agrícola. Es una pelea analógica, con tierra en las rodillas y testigos en gallego. El parte no menciona si alguno de los dos llevaba gorra de la marca o si el debate había empezado en casa, en el tractor del padre. Tampoco hace falta. Con el grito de “John Deere é mellor” repetido hasta que alguien estalló, ya tenemos suficiente material para una saga.
Así que sí: miña terra galega. Donde hasta el parte de conducta tiene acento y donde el odio entre aficionados de tractores empieza temprano y, con un poco de suerte, dura toda la vida. Que el próximo recreo sea más pacífico. O, al menos, que se peleen por algo más trivial, como el fútbol. Aunque, siendo Galicia, igual acabamos viendo un parte por discutir si el Celta o el Deportivo tiene mejor equipo de tractores en la grada.
























































