Señoras y señores, el periodismo científico ha alcanzado cotas de excelencia que harían llorar de emoción a un pluviómetro. El Comercio lo ha dicho alto y claro: Asturias es la región de España donde más ha dejado de llover.
Asturias se seca: es la región de España en la que más ha dejado de llover https://t.co/C3wKuzPni4
— EL COMERCIO (@elcomerciodigit) August 19, 2026
Y claro. Obviamente. Cómo no.
Es como descubrir que el gordo del pueblo es el que más ha adelgazado cuando todo el mundo se pone a dieta de verano. O que el tipo que más bebe es el que más ha dejado de beber cuando cierra el bar. O que el que más dormía es el que más ha dejado de dormir cuando suena el despertador. La lógica es impecable.
Asturias, esa comunidad que durante siglos ha tenido la costumbre un tanto excesiva de mojarse por encima de la media nacional (a veces el doble o el triple), de repente decide comportarse como el resto de España en verano… y ¡zas! Se convierte en la campeona absoluta de “haber dejado de llover”. Porque, digámoslo sin rodeos: si tú caes de 1.200 litros a 900, has “dejado de llover” 300. Si el de Murcia cae de 250 a 180, solo ha dejado de llover 70. Matemáticas de primero de periodismo de catástrofe.
Es la misma lógica que usaría un médico para decirte: “Usted es el paciente que más ha dejado de tener fiebre… porque antes tenía 41 grados y ahora tiene 37,5. El del lado solo tenía 37,2 y ahora 36,9. Usted es el caso más grave de ‘haber dejado de tener fiebre’”.
Y así, con el Índice de Precipitación Estandarizado en una mano y el titular sensacionalista en la otra, conseguimos el milagro: convertir el hecho de que en Asturias llueva menos de lo que le toca (cosa que, por cierto, también ocurre) en “Asturias se seca” con ese tono de “¡se acabó el verdor eterno, preparad las chaquetas de cuero y las cantimploras!”.
Porque sí, puede haber sequía relativa. Puede haber un año hidrológico flojo. Puede que el SPI diga cosas serias. Pero el titular… el titular es otra cosa. El titular es el equivalente periodístico de gritar en la plaza: “¡El que más ha comido es el que más ha dejado de comer cuando se acabó la fabada!”.
En resumen: cuando llueve mucho y luego deja de llover porque es verano, resulta que eres el sitio donde más ha dejado de llover. Es casi filosófico. Es casi hermoso. Es casi como si el periodismo hubiera descubierto que el agua, al caer, también se cae.
Y mientras tanto, en Murcia siguen mirando al cielo esperando que caigan 40 litros y aquí nos alarmamos porque solo han caído 870 en diez meses. Prioridades.
Así que ya lo saben: si algún día dejan de llover tanto en el desierto del Sáhara, el titular se lo llevan ellos. Hasta entonces, Asturias sigue siendo la indiscutible campeona de “haber dejado de hacerlo mucho”.
Porque, como dice el refrán que acabo de inventar: quien mucho llueve, mucho deja de llover.


























































