¡Atención, conductores rebeldes! ¡Alerta roja en las carreteras! Según un estudio absolutamente científico de la Universidad de Toronto (publicado en The American Journal of Medicine, porque claro, ¿dónde si no?), los no vacunados contra el Covid tienen un 48% más de probabilidades de sufrir un accidente de tráfico. Sí, has leído bien. No es que la vacuna te convierta en Fernando Alonso; es que, al parecer, negarte a ponerte la inyección te transforma en un kamikaze al volante.
El doctor Donald A. Redelmeier, el genio detrás de este hallazgo, analizó los datos de más de 11 millones de adultos en Ontario. De ellos, el 16% eran esos peligrosos herejes antivacunas. Cruzaron los registros con urgencias hospitalarias por choques, ajustaron por edad, enfermedades, nivel económico, si eras conductor o peatón suicida… y voilà: los no vacunados tienen un 72% más de riesgo en accidentes graves. Eso es casi como tener apnea del sueño, pero en versión ideológica.

La explicación es de una profundidad filosófica que deja a Platón a la altura del betún: “Los que descuidan las recomendaciones sanitarias también descuidan las normas básicas de seguridad vial”. O sea, si no te fías de que una vacuna experimental te salve de un virus con tasa de letalidad que variaba según el día y el boletín oficial, entonces es evidente que vas a ir a 200 km/h por la M-30 comiendo un bocadillo y mandando whatsapps. ¡Lógica impecable!
Es como si dijeran: “Oye, este tipo no quiso vacunarse… seguro que tampoco usa intermitentes”. O mejor: “Si cuestionas la narrativa oficial sobre una pandemia, probablemente también cuestionas que el semáforo en ámbar signifique ‘pisa el acelerador’”. La no vacunación se convierte así en un marcador infalible de personalidad de riesgo. Como un test de personalidad pero sin preguntas: ¿Te vacunaste? No. ¡Bingo! Eres un peligro público al volante, en la vida y probablemente en la cola del supermercado.
La gran revelación científica
El estudio insiste, con cara seria, que no hay causalidad fisiológica. La vacuna no te mejora la visión ni te pone reflejos de gato. Es puramente conductual. Traducción libre: “Los no vacunados son gente que piensa por sí misma, y eso, amigos, es extremadamente peligroso para la convivencia vial”. Porque, claro, obedecer ciegamente todo lo que te dice la tele y las autoridades es la única garantía de que frenarás a tiempo cuando el de delante pise el freno.
Imaginad el futuro utópico que nos espera gracias a este tipo de ciencia:
- Control de alcoholemia renovado: “Sople aquí… y enséñeme su carné de vacunación actualizado. ¿No tiene? Multa y retirada de puntos por ‘perfil de riesgo elevado’”.
- Seguro de coche: “Lo siento, señor, como no se vacunó en 2021, su prima sube un 48%. Es por su seguridad y la de los demás”.
- Carné de conducir: Nuevo apartado en el examen teórico: “¿Por qué es importante vacunarse para no chocar contra un árbol? Explique con ejemplos de redes sociales”.
- Señales de tráfico nuevas: “Ceda el paso a los vacunados. Ellos son responsables. Usted, probablemente, es un antisocial que se saltará el stop”.
Lo más gracioso (o terrorífico, según se mire) es que el propio estudio reconoce que no analizaron por qué la gente no se vacunó ni por qué tienen accidentes. Da igual. La correlación está ahí, y en la era de la ciencia por correlación, eso basta para estigmatizar. Mañana saldrá otro estudio que demuestre que los que prefieren el café solo tienen más riesgo de caerse por las escaleras, o que los que leen libros en papel son propensos a resbalones en la bañera.
La moraleja satírica
Este tipo de “estudios” no buscan entender la realidad; buscan reforzar una narrativa: el que disiente es, por definición, irresponsable, peligroso y un poco idiota. Da igual que durante la pandemia muchos “no vacunados” siguieran trabajando, pagando impuestos y conduciendo con mascarilla obligatoria mientras los iluminados se quedaban en casa cobrando ERTE. Da igual que los accidentes de tráfico tengan causas conocidas desde hace décadas: velocidad, distracción, alcohol, cansancio… No. El verdadero culpable era el virus escéptico que circulaba por las venas de algunos.
En resumen: si mañana tienes un accidente, no mires al móvil, al coche de delante o al estado de la carretera. Mira tu historial vacunal. Si no estás al día con las dosis infinitas, ya sabes: tú te lo has buscado. Eres un conductor de riesgo existencial.
Y mientras tanto, los verdaderos peligros viales —los que van mirando TikTok a 140 km/h— seguirán circulando tranquilos, siempre que tengan el pasaporte covid en regla.
Porque, como bien dice la ciencia moderna: mejor un idiota obediente al volante que un pensante libre. La carretera, como la sociedad, será mucho más segura cuando todos pensemos igual.







































