Por fin lo sabemos. Después de años de sospechas, la propia María Jesús Montero ha confirmado lo que todos intuíamos: que la persona que más admira en este mundo… es ella misma. Y no contenta con pensarlo en silencio (como hace cualquier mortal con un mínimo de vergüenza), lo ha gritado a los cuatro vientos en plena campaña electoral andaluza. Pero no de cualquier manera. No. Ella lo ha hecho con la elegancia de quien se refiere a sí misma en tercera persona, como si fuera Julio César, la reina de Inglaterra y el mismísimo Dios del Olimpo todo en uno.
La ministra, micrófono en mano, mirando a los andaluces con esa cara de “soy la salvación de Occidente” y soltando, sin inmutarse: “María Jesús Montero es una mujer GRANDE y de GRAN valor”. Sí, amigos. No “yo soy”. No “una servidora”. No. María Jesús Montero. En tercera persona. Como si estuviera escribiendo su propia Wikipedia en voz alta y el redactor fuera su ego desbocado.
Es el nivel de engreimiento que ya no se conforma con el “yo, yo, yo”. No. Ese “yo” le queda pequeño. Necesita distancia, solemnidad, mayúsculas. Es como si la Montero se hubiera mirado al espejo y, en vez de decir “hola, guapa”, hubiera susurrado: “Vaya, María Jesús, qué pedazo de líder estás hecha hoy”. Y luego se ha dado un abrazo a sí misma. En público. Con testigos.
🇪🇸 María Jesús Montero pide el voto de los andaluces para estas Elecciones porque es una mujer "GRANDE y de GRAN valor" pic.twitter.com/uhUjgLFa1v
— Actualidad Noticias (@Actualidad_Pol) March 24, 2026
Los andaluces, que son de natural prudentes y con mucho sentido del humor, deben de estar flipando. Porque uno va a pedir el voto y espera un “voy a trabajar por vosotros” o un “tenemos un proyecto ilusionante”. Pero no. Lo que recibe es un currículum autocumplimentado en formato autobombo celestial: “Votadme porque María Jesús Montero es GRANDE (con mayúscula) y de GRAN valor (también con mayúscula, no vaya a ser que se nos escape el adjetivo)”.
¿Sabéis qué es lo más bonito? Que lo dice con la misma naturalidad con la que otro diría “hace buen tiempo”. Como si fuera un hecho objetivo, contrastado por la ONU, el Vaticano y la revista Forbes. “Señoras y señores, María Jesús Montero es GRANDE”. Punto. Debate cerrado. ¿Alguien se atreve a contradecir a la tercera persona más importante de Andalucía?
Y claro, uno se pregunta: ¿dónde está el límite? ¿Llegaremos a ver a la Montero firmando autógrafos como “María Jesús Montero, la GRANDE”? ¿Publicará un libro titulado Yo, María Jesús Montero, y por qué soy tan GRANDE? ¿Empezará sus discursos con “Habla María Jesús Montero…” como si fuera el parte meteorológico?
Mientras tanto, los mortales seguimos aquí, usando la primera persona como personas normales. “Yo tengo hambre”, “yo estoy cansado”, “yo pago impuestos”. Pero ella no. Ella es GRANDE. Y de GRAN valor. Y lo dice en tercera persona para que quede claro que ni siquiera su ego cabe en un solo pronombre.
Enhorabuena, María Jesús. Has conseguido que hasta el narcisismo se ponga de pie y aplauda.








































