Imagínense la escena: un gobierno que, en plena crisis de seguridad y saturación de servicios públicos, decide que lo mejor es regularizar a cientos de miles de inmigrantes irregulares (las cifras bailan entre 500.000 y más del doble, según quién cuente) por decreto, saltándose el Congreso como quien salta un semáforo en ámbar. Y no contento con eso, mete una perlita casi escondida en un contrato con Tragsatec (sí, la filial de Tragsa que se lleva millones por gestionar el caos): los antecedentes penales se miran con lupa… salvo si el delito se cometió en “estado de necesidad”.
¡Bravo, Moncloa! Por fin alguien se atreve a decir lo que todos pensábamos en secreto: robar un banco por hambre es solo un acto de emprendedurismo social. ¿Asaltar a una señora mayor? Necesidad de liquidez. ¿Ocupar una vivienda? Necesidad de techo. ¿Trapichear en la calle? Necesidad de… bueno, ya saben. Todo depende de cómo de “necesitado” te sientas ese día.
El gobierno asegura que la medida es un “acto de justicia” y una “necesidad económica”. Claro, porque nada en tan “económicamente sano” como traer a más gente sin papeles, sin arraigo real (ahora bastan cinco meses, adiós a los dos años), sin contrato demostrado y, en muchos casos, sin ni siquiera pasaporte. ¿Antecedentes? Bah, una declaración responsable y listo. Si tu país de origen tarda en contestar, tú mismo te declaras inocente. ¡Genial! ¿Por qué complicarse con burocracia cuando puedes autoexonerarte?
Y mientras los ayuntamientos colapsan, las listas de espera para trámites de españoles se eternizan y las mafias cobran 600 euros por citas falsas o empadronamientos inventados, el gobierno ordena a las cárceles que ayuden a los presos extranjeros a regularizarse. Porque nada son tan “prioridades correctas” como convertir a los reclusos en VIP administrativos.
Es el colmo de la lógica sanchista: primero se quejan de los “bulos” sobre inmigración, luego aprueban un decretazo que parece escrito por los propios bulos. ¿Efecto llamada? ¿Aumento de la delincuencia? ¿Sobrecarga de sanidad, educación y vivienda? Detalles. Lo importante es desmontar bulos… creando una realidad que los confirma.
El Consejo de Estado ni se enteró de esa frasecita sobre el “estado de necesidad”. O sí se enteró y pensó: “Bueno, total, ¿qué es un poco de flexibilidad penal entre amigos?”. Mientras tanto, el español de a pie, ese que paga impuestos y respeta las leyes sin excusas poéticas, ve cómo su país se convierte en un refugio gourmet para quien sepa alegar que “tenía hambre” o “necesitaba un iPhone”.
Felicidades, señor Sánchez. Con este decretazo no solo ha regularizado inmigrantes: ha regularizado la impunidad creativa. Ahora solo falta que incluyan en el BOE que “el hurto es un acto de redistribución social” y que “la okupación es performance artística”.
España no necesita más decretazos. Necesita un gobierno que defienda a los ciudadanos que cumplen las reglas, no que invente excusas para quienes no las cumplen. Porque si todo vale “por necesidad”, entonces la necesidad más urgente de este país es… cambiar de gobierno. Y esa, amigos, no admite excusas.















































