Mirad, queridos andaluces, que ya no sé si llorar, reír o pedirle a Chiquito de la Calzada que me explique esto con su inigualable “¡Fistro!”. Resulta que la Junta de Andalucía, esa gran defensora del medio ambiente, ha decidido que los olivos milenarios estorban. Demasiado verdes, demasiado bonitos, demasiado… olivos. Así que ¡zas! A talarlos sin piedad para plantar placas fotovoltaicas que brillan más que el sol de julio y parques eólicos que parecen un ejército de gigantes con asma. El paisaje de “tierra de olivos” se está convirtiendo en “tierra de enchufes y hélices”. ¡Progreso, coño!
Pero tranquilos, que el verdadero drama no es ese. El drama, según los anuncios oficiales que nos bombardean a todas horas, es que tú, ciudadano de a pie, no estás separando el vidrio como Dios manda. ¡Qué escándalo! Ahí está Chiquito de la Calzada (sí, el mismito, con estatua en Málaga incluida) haciendo de embajador del reciclaje con más gracia que un sevillano en feria. “¡Recicla el vidrio, pecador! ¡Que si no, el planeta se va al carajo!”. Y tú, obediente, separando botellas como si fueras a presentarte al certamen de “Mejor Vecino Ecológico del Año”.
Los anuncios q nos ponen en Andalucia con algo tan woke como reciclar el vidrio, pero con chiquito de la calzada 😍😍😍
— Helvético (@helvtico) April 15, 2026
Aquí chiquito es el más grande y como se ve en el anuncio, tiene en Málaga una estatua! pic.twitter.com/azxhutC0cS
Pues bien, agarraos al olivo que aún quede en pie: después de tanto esfuerzo tuyo, llega el camión de la basura… ¡y lo junta TODO en el mismo vientre! Plástico con orgánico, papel con latas, vidrio con lo que sea. Como si hubieran contratado a un chef de paella que dijera: “¡Todo pa’ dentro, que el sabor sale igual!”. Es la estafa perfecta: te hacen sentir culpable por no separar, te multan si te pillan con una botella en el contenedor equivocado… y mientras, en el vertedero central, los operarios hacen la “mezcla maestra” como si fuera una discoteca de los 90.
¿Y los olivos? Ah, esos sí que estorbaban. Demasiado CO₂ absorbido, demasiado paisaje tradicional. Mejor poner paneles solares que reflejen el sol directamente a los ojos de los turistas. ¿Energía limpia? Claro, tan limpia como el camión de la basura después de pasar por tu calle. Porque, según los que saben (y algunos que no tanto), reciclar papel “no interesa a la Agenda”. ¿Para qué plantar árboles que se comen el dichoso CO₂ cuando puedes plantar placas y cobrar subvenciones europeas? ¡Eso sí que es negocio verde!
Así que ya lo sabes, vecino: sigue separando tus basuras con la misma ilusión que pones en comprar lotería. Que igual un día te toca… o igual no. Pero mientras, la Junta sigue talando, inundando y “woke-izando” el paisaje con anuncios de Chiquito que dan más risa que otra cosa. Y todo por el planeta, claro. El mismo planeta que ahora parece un gigantesco Ikea de energías renovables con un vertedero de fondo.
¡Fistro, qué nivel! ¿Alguien tiene un contenedor para tirar esta estafa? Yo lo separo… en el azul, por si acaso.











































