La Comunidad de Madrid, esa institución tan seria y tan madrileña, ha decidido hoy regalarle a Venezuela dos medallitas de oro y plata que brillan más que el oro negro que ya no tienen. El comunicado oficial es un poema de manual: “Por su labor en defensa de los valores democráticos y en favor de los derechos humanos”. Traducción al castellano de la calle: “¡Ole por estos dos cracks que luchan contra Maduro… pero desde lejos y con wifi de cinco estrellas!”.
A la izquierda de la foto (porque en política siempre hay que mirar quién sale más guapa), tenemos a María Corina Machado, flamante Premio Nobel de la Paz (sí, en 2026 ya le dieron el Nobel, o eso dice el tuit, y quién somos nosotros para dudar de un Nobel). La mujer es un prodigio: miembro del Foro Económico Mundial, esa especie de club privado donde los multimillonarios van a Davos a quejarse de que el planeta se calienta mientras beben agua embotellada de 40 euros la botella. Imagínensela: mientras en Caracas la gente hace cola para el pan, ella está en un panel de lujo explicando cómo “abrir los mercados” y “cortar el financiamiento a los carteles”. ¡Qué valentía! Defiende la democracia con un micrófono inalámbrico y un catering de langosta. Farsante globalista nivel experto.
A la derecha, sonriendo como si acabara de ganar la lotería (o el exilio VIP), Edmundo González Urrutia. El hombre que se presentó como candidato presidencial, prometió el cambio, ganó (según él y medio mundo) y, cuando las cosas se pusieron feas de verdad —es decir, cuando el régimen empezó a mirarlo con ojitos de “te vamos a dar un paseíto”—, hizo lo que cualquier valiente haría: ¡salió por patas! Billete de avión cortesía del gobierno español, asilo político y adiós Venezuela. Ahora vive en Madrid, probablemente tomando cañas en Malasaña y tuiteando “¡Resistiremos!” con una mano mientras con la otra firma autógrafos en un bar de Chamberí. ¡Qué coraje! El tipo defendió los derechos humanos… hasta que tuvo que defender su propio pellejo. Ahí sí que no hay foro económico que valga.
🏅 La Comunidad de Madrid concede la Medalla de Oro a la Premio Nobel de la Paz @MariaCorinaYA y la Medalla Internacional a @EdmundoGU.
— Comunidad de Madrid (@ComunidadMadrid) April 15, 2026
🇻🇪 Por su labor en defensa de los valores democráticos y en favor de los derechos humanos.
+Info: https://t.co/3mtjWg9cvV pic.twitter.com/DPLsIHOybA
La foto que acompaña el tuit es digna de portada de revista: ella con camiseta blanca y sonrisa de campaña, agarrando manos como si estuviera repartiendo esperanza a granel; él con traje impecable y cara de “yo ya estoy a salvo, gracias”. Parecen los protagonistas de una telenovela titulada Amor, traición y jet privado. La Comunidad de Madrid les da medallas por “valores democráticos”. Yo les daría un Oscar a mejor interpretación de héroes en el exilio.
En resumen, señores de la Puerta del Sol: han conseguido lo imposible. Han unido a los venezolanos… en la risa. Porque si algo tiene esta medalla es que demuestra, una vez más, que en política internacional hay dos tipos de valientes: los que se quedan y los que se van con medalla incluida. Y estos dos, queridos lectores, se fueron hace rato.
¡Enhorabuena, farsantes globalistas! La próxima vez que vayan a Davos, pidan que les pongan la medalla al lado del caviar. Se la han ganado a pulso… o a vuelo.











































