Venecia, la ciudad de los canales, las góndolas y ahora… de los reality shows de justicia express sin guion. El post de @SaP011 lo resume con la sequedad de un espresso: “Venice 🇮🇹: Un ladrón norteafricano rocía spray de pimienta a un turista. Terrible idea. Lo placan y le dan una paliza.”
Y el vídeo, amigos, es mejor que cualquier película de Guy Ritchie rodada en el Ponte di Rialto.
La escena comienza como un clásico robo de cartera veneciano: el tipo (vestido de negro, gorra calada, cara de “hoy como en casa”) se acerca a su víctima con la sutileza de un elefante en una cristalería. De repente, ¡zas! Saca el spray de pimienta como si fuera el arma definitiva del siglo XXI. Error número uno. Error número dos fue hacerlo delante de un grupo de turistas que aparentemente habían desayunado café italiano y ganas de lío.
Porque lo que sigue es una coreografía digna de los mejores memes: el turista (o varios, porque en Venecia se hace piña rapidito) no se achanta. En cuestión de segundos el ladrón pasa de “soy el depredador urbano” a “soy el felpudo del pavimento”. Placaje, patadas, puñetazos y un par de caídas que harían sonrojar a un stuntman de Hollywood. El señor termina besando la piedra veneciana mientras el público (es decir, el resto de turistas) graba, comenta y, en algunos casos, anima como si fuera un partido de la Juve.
En un momento del vídeo aparece un señor con gorra de capitán de Venecia con los ojos como platos diciendo “now!” (sí, en inglés, porque el drama es universal). Una señora grita “the police!” mientras el ladrón, ya en el suelo, adopta la posición fetal oficial de “mamá, quiero irme a casa”. Más tarde se le ve sentado, con cara de haber descubierto que el spray de pimienta sabe mucho peor cuando te lo devuelven en forma de karma.
Venice 🇮🇹:
— Francesco 🇮🇹 (@SaP011) May 22, 2026
A North African thief sprays pepper spray at a tourist.
Terrible idea. He gets tackled and beaten. pic.twitter.com/SptKFEZtGz
Lo más hermoso del asunto es la discusión posterior en los comentarios: unos dicen que es norteafricano, otros que es rumano, otros que gitano… como si el detalle de la nacionalidad cambiara el hecho central: intentó robar y terminó recibiendo la paliza turística del año. En Venecia, donde los carteristas son casi una atracción más, esta vez la atracción fue el carterista volando por los aires.
Moral de la historia (y del vídeo): si vas a robar en Italia, asegúrate de que tu spray de pimienta tenga fecha de caducidad… y de que los turistas del día no hayan visto demasiadas películas de Jason Bourne. Porque en Venecia ya no solo te roban la cartera. A veces te roban la dignidad, te la muelen a golpes y te la devuelven con acento italiano y un “grazie” irónico.
Bravissimi, venecianos y turistas justicieros. La próxima vez grabad en 4K, que esto merece una serie en Netflix titulada: “Pickpocket: La Serie que Duele”.

























































