En pleno 2026, cuando hasta tu nevera inteligente te manda notificaciones por WhatsApp y los likes de TikTok se cuentan por millones en segundos, Pedro Sánchez ha decidido dar un golpe maestro a la modernidad. ¿Su jugada? Subir un vídeo a TikTok agradeciendo las “cartas y apoyo” que, según él, le llueven de Alemania, Reino Unido, Italia, Estados Unidos, Turquía y vete tú a saber cuántos países más. Cartas. Manuscritas. Con sello. Por correo postal. Con motivo de su #NoALaGuerra (esa cruzada que, al parecer, ha convertido a Moncloa en la oficina de correos más cool del planeta).
Y entonces aparece Carlos Herrera en COPE, con el micrófono en una mano y la incredulidad en la otra, y suelta la frase del año: «¿Quién te escribe cartas, si nadie escribe cartas?»
🎙Carlos Herrera sobre el último vídeo de Pedro Sánchez en Tik Tok: ¿Quién te escribe cartas, si nadie escribe cartas?#pedrosanchez #carta #tiktok pic.twitter.com/vO5b8SvjRR
— Herrera en COPE (@HerreraenCOPE) March 20, 2026
Señor Sánchez, permítame que le traduzca al lenguaje del siglo XXI: en 2026, si alguien te quiere decir algo, te manda un audio de WhatsApp de 47 segundos con voz de pato, un meme de un gato con tu cara o, como mucho, un tuit con tres emojis de fuego. ¿Cartas? Eso es tecnología de la época de los sellos de Franco y los carteros que llegaban a caballo (o en Seat 600, que para el caso es lo mismo).
Imagínense la escena, que ya es para comedia de Netflix: Un señor de Estambul, con turbante y todo (porque es lo que toca en la imaginación colectiva), sentado en su balcón con vista al Bósforo, pluma de ganso en mano: «Querido Pedro: tu postura contra la guerra me ha emocionado tanto que he decidido gastar 12 liras turcas en sellos y papel perfumado. Adjunto foto de mi gato para que veas que no soy un bot. Un abrazo analógico».
Y Sánchez, en el Palacio de la Moncloa, abriendo el buzón como si fuera Papá Noel recibiendo las cartas de los niños buenos: «¡Mira, otra de Texas! ¡Y una de Milán con letra cursiva! ¡Soy amado internacionalmente!»
Mientras el resto del país pensamos: «Pedro, colega, ni mi madre me escribe ya. Me manda stickers de gatitos y un ‘te quiero’ en mayúsculas. ¿Tú recibiendo misivas como si fueras lord inglés del siglo XIX?»
Es la tomadura de pelo perfecta. Por un lado, Sánchez intentando vendernos que tiene un club de fans vintage que usa tinta y papel (porque los DMs son demasiado plebeyos). Por otro, Herrera clavando el clavo: nadie escribe cartas. Nadie. Excepto la abuela que todavía manda postales desde Benidorm y el que quiere anular un contrato porque “así queda más oficial”.
Así que, querido presidente, si el próximo TikTok es usted abriendo un sobre con lacre y sello de cera mientras suena música de violines… avísenos. Porque entonces ya no será comedia, será un musical de época. Y nosotros, los del WhatsApp y los memes, seguiremos aquí, riéndonos con Herrera y pensando lo mismo:
¿Cartas? En 2026? Venga ya, hombre. Que hasta el cartero usa drone.






































