Qué tiempos tan gloriosos vivimos, queridos contribuyentes españoles. Mientras todos apretamos el cinturón porque los impuestos nos tienen al borde del colapso, TVE, esa joya de la televisión pública que dice no tener un céntimo, ha decidido que lo mejor para alegrarnos la vida es gastarse la friolera de 5,3 millones de euros en un programa de tarde que promete ser el no va más del entretenimiento. Sí, señoras y señores, con ustedes: La familia de la tele, un magacín que, según RTVE Comunicación, será el nuevo faro cultural de La 1. Y todo esto, claro, financiado con el sudor de tu frente. ¡Qué honor!
Hagamos un poco de memoria, porque la ironía aquí es más espesa que el maquillaje de un plató de Telecinco. Allá por 2010, TVE tuvo que dejar de invertir en cine internacional porque, según ellos, no había dinero. La crisis, los recortes, la falta de ingresos por publicidad tras la Ley de Financiación de 2009… ya saben, esas excusas que suenan tan bien cuando hay que justificar por qué no se puede hacer periodismo de calidad o documentales que no sean refritos. Pero, ¡oh, sorpresa! De repente, como por arte de magia, han encontrado un presupuesto de 81.500 euros por episodio para este espectáculo de variedades que, según dicen, nos hará olvidar que alguna vez TVE fue sinónimo de prestigio. ¡Qué generosidad!
Y no es que sea caro, ¿eh? Comparado con La Revuelta de David Broncano, que cuesta 87.000 euros por emisión, esto es prácticamente una ganga. Vamos, que los responsables de RTVE deben estar esperando un aplauso colectivo de los españoles mientras ven cómo su dinero se transforma en debates de altísimo nivel intelectual protagonizados por Belén Esteban y María Patiño. Porque, claro, si hay algo que grita “televisión pública de calidad” es fichar a las reinas del corazón para un programa que, según RTVE, será “familiar, con humor y servicio público”. ¿Servicio público? ¿En serio? ¿El servicio público es ver a Belén Esteban hablando de su vida mientras Aitor Albizua, el mítico presentador de Cifras y Letras, intenta no perder la cordura? ¡Esto es un sueño del que no quiero despertar!
No podemos olvidar a Inés Hernand, que también se une a este dream team de presentadores, porque nada dice “renovación” como mezclar a una influencer con dos veteranas del salseo televisivo. La elección de este elenco es tan brillante que uno se pregunta si en RTVE no estarán planeando presentarse a los Oscar en la categoría de comedia. Eso sí, no todo el mundo está contento: los fans de Marta Riesco y Kiko Hernández han montado un drama en redes sociales porque no fueron invitados a esta fiesta del despilfarro. ¡Qué tragedia! Seguro que TVE ya está preparando un especial para analizar este conflicto, porque si algo sabemos es que el presupuesto para el drama nunca falta.
Mientras tanto, RTVE sigue presumiendo de ser “la televisión que informa y entretiene”. Claro, lo de informar parece que lo han dejado para otro día, porque lo que es entretener… ¡vaya si lo están intentando con este circo de lujo! Y todo esto en un contexto donde la televisión pública debería estar buscando formas de justificar su existencia frente a un mercado dominado por Mediaset y Atresmedia, que se llevan el 90% de la publicidad. Pero no, mejor gastemos millones en un programa que, con suerte, hará que los espectadores olviden que TVE alguna vez fue un referente en documentales, periodismo serio o, no sé, programas que no parezcan un refrito de Sálvame.
Así que, queridos españoles, la próxima vez que vean su nómina y se pregunten a dónde va a parar tanto impuesto, recuerden que una parte está financiando este derroche de glamour. Porque, al parecer, en RTVE tienen muy claro que lo que España necesita en 2025 no es información de calidad ni cultura, sino un magacín de tarde con Belén Esteban y María Patiño. ¡Qué orgullo ser contribuyente!