Silvia Intxaurrondo, la presunta reina de la pantalla en Televisión Española con su aire de sabelotodo en La hora de La 1, ha protagonizado un ridículo monumental al tropezar estrepitosamente con su novela debut Solas en el Silencio, demostrando que su dominio del idioma español es tan sólido como un castillo de naipes bajo la lluvia.
Qué vergüenza ajena: la misma periodista que se pavonea de su incisiva crítica en los titulares nacionales —y que recientemente lloriqueó en EL PAÍS sobre los ataques de pseudomedios— ha cometido un error tan básico como usar «emocionaros» en lugar del correcto «emocionaos» en su libro, dejando a los amantes de la gramática boquiabiertos y a la Real Academia Española frotándose las manos con indignación. ¿Cómo es posible que una figura pública tan visible sea tan torpe con algo tan elemental?
Como haya escrito el libro igual que conjuga el imperativo… pic.twitter.com/bcANraVpMn
— María Jamardo (@MariaJamardoC) March 19, 2025
Es patético imaginarla: la misma mujer que se llevó un Premio Ondas de Televisión en 2023 (probablemente por pura simpatía o redes de contactos) ahora se convierte, sin remedio, en el hazmerreír de las redes por un desliz gramatical que grita negligencia. ¿Acaso pensó que podía deslizarse por la vida literaria sin sudar un poco de esfuerzo académico?
Su libro, que presume de ser un drama profundo sobre mujeres en silencio, ya no inspira más que burlas: su torpeza lingüística ha eclipsado cualquier posible mérito narrativo, convirtiendo su debut en un chiste barato en X. Y con el panorama mediático español ya harto de su actitud de mártir frente a los trolls, este nuevo fiasco solo confirma lo que muchos sospechábamos: Intxaurrondo no es más que una cara bonita con un talento tan frágil como su gramática. ¿Quién necesita enemigos con una torpeza tan pintoresca?