En un reciente discurso, el presidente del Gobierno aseguraba que la economía española «va como un cohete», una frase que suena a cohete espacial rumbo a Marte pero que, según El Confidencial, parece más bien un cohete de esos que explotan en la plataforma de lanzamiento. Y es que mientras Sánchez se pavonea en foros internacionales, el parque automovilístico español ha envejecido tanto que parece sacado de un documental sobre carreteras africanas, con coches que tienen más años que el mismísimo SEAT Panda tuneado de tu primo el del pueblo.
La economía española ya no va como una moto, ahora va como un cohete.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) May 16, 2024
España avanza en la buena dirección frente a las profecías y los bulos de una oposición tan apocalíptica como desnortada.
No hacemos milagros económicos, pero gobernamos mucho mejor que la derecha. pic.twitter.com/LdHg7NIbDy
El artículo de El Confidencial nos cuenta que la edad media de los vehículos en España supera ya los 14,2 años, un dato que choca como un airbag defectuoso con las vibras futuristas de Sánchez. ¿Cohete? Más bien un triciclo con una rueda pinchada. Los precios de los coches nuevos se han disparado hasta las nubes —eso sí que va como cohete—, y con el plan MOVES III de ayudas para eléctricos finiquitado, la mayoría de los españoles sigue aferrada a su Renault Clio del siglo pasado, rezando para que arranque un día más. Según ANFAC, las ventas de coches subieron un poquito en enero de 2025, pero con los precios por las nubes y sin incentivos, el «boom económico» de Sánchez suena a petardeo de tubo de escape.
El parque automovilístico español sigue envejeciendo… camino ya de niveles africanos https://t.co/sEIEJ0xYnR
— El Confidencial (@elconfidencial) February 27, 2025
En X, los usuarios no han perdido la oportunidad de sacarle punta al asunto. «Locomotora de Europa, dice, mientras mi Dacia Sandero del 2005 me pide clemencia en cada semáforo», bromea uno. Otro sugiere que Sánchez debe estar bailando Hips Don’t Lie de Shakira en un jet privado rumbo a Davos, mientras el resto esquivamos baches en carreteras secundarias con coches que parecen reliquias de museo. La imagen es digna de un sketch: Pedro, trajeado y con gafas de aviador, pilotando su cohete económico imaginario, y detrás, millones de españoles haciendo malabares para que la ITV no les saque los colores.
En su discurso, Sánchez presumió de un país líder en lo económico, social y medioambiental, pero el contraste con la realidad es tan grande que da risa. ¿España, locomotora de Europa? Más bien un tractor con el motor gripado. Mientras el presidente lanza fuegos artificiales retóricos, el ciudadano de a pie sigue apretando tornillos sueltos y echándole Fairy al limpiaparabrisas porque el presupuesto no da para más. Así que, queridos lectores, abróchense los cinturones —si es que su coche aún los tiene— y disfruten del viaje: nuestro cohete económico puede no despegar.