Qué orgullo de nación, España, donde tener unas gallinas revoloteando en el patio trasero se ha convertido en un acto de rebeldía digno de una multa de hasta 3.000 euros. Sí, amigos, según el tuit de @GabrielAraujoES el Estado español ha decidido que tu sueño de huevos frescos y autoconsumo es una amenaza directa a su sagrada burocracia. ¡Qué maravilla! Nos enfrentamos a un gobierno tan obsesionado con multarnos que hasta las pobres gallinas tienen que llevar un registro, como si fueran delincuentes en potencia.
Imaginemos la escena: estás en tu casita, con tres gallinas ponedoras que te dan unos huevos orgánicos para tu tortilla matutina, y de repente llega la Guardia Civil, con linterna y formulario en mano, a exigirte el registro autonómico. «¿Dónde está su comunicación simple, ciudadano?» te gritan, mientras te preparan una multa que podría pagar el alquiler de un mes. Porque, claro, en España no podemos tolerar que alguien sea autosuficiente, ¿verdad? ¡Eso sería demasiado peligroso para el sistema! Mejor depender del supermercado, de los huevos industriales importados y de los precios que suben más rápido que un cohete en la Feria de Abril.
🔴 Multas de hasta 3.000 euros si tienes gallinas sin registrar, incluso si es para autoconsumo de huevos.
— Gabriel Araújo (@GabrielAraujoES) March 18, 2025
No quieren que seas independiente, tienes que sentir el control del Estado sobre tí y depender del sanchismo para todo.
Socialismo del duro, del de Corea del Norte y… pic.twitter.com/a36AUEyc3S
Y qué ironía tan deliciosa: mientras el tuit de Gabriel nos advierte que «no quieren que seas independiente» y culpa al «sanchismo» de este control total, los datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación nos recuerdan que España es el segundo mayor productor europeo de carne de pollo, exportando millones de aves al año. ¡Qué genial! Exportamos pollos como si no hubiera un mañana, pero si intentas criar tus propias gallinas para no depender de Mercadona, te caen 3.000 euros de sanción. ¿Para qué fomentar la independencia alimentaria, si podemos llenar las arcas públicas con multas y mantener a la población comprando en las grandes cadenas, que ya están temblando con la inflación y el cambio climático?
No olvidemos que esta joya legislativa, el Real Decreto 637/2021 sobre granjas avícolas, no es solo un capricho del «sanchismo» o del PP gallego, como apuntan los tuits de respuesta. No, no: es una muestra del amor eterno del Estado por controlarnos hasta el último huevo. Porque, claro, ¿qué es la soberanía alimentaria frente a la gloria de una normativa que exige identificar a un veterinario de referencia para tu gallinero de autoconsumo? ¡Qué visión de futuro! Mientras los precios de los alimentos suben —como lo reporta CaixaBank Research— y las crisis globales nos amenazan con escasez, aquí preferimos gastar recursos en inspeccionar corrales caseros antes que ayudar a los ciudadanos a cultivar su propia comida. ¡Brillante!
Así que, queridos españoles, dejad de soñar con un huerto en el balcón o unas gallinas felices en el jardín. Esos sueños subversivos solo os llevarán a la ruina financiera… o al menos, a una multa que os hará replantearos si el huevo frito merece tanto esfuerzo. Mientras tanto, que sigan las quejas en X, los hashtags como #SanchezHDP y #SanchezDictador, y las risas sarcásticas de quienes sabemos que, en este país, la verdadera independencia es un lujo tan inalcanzable como un huevo sin IVA. ¡Olé por la España multadora, donde ni los pollos se salvan de la burocracia!