Dicen que el diablo está en los detalles, pero en el caso de José Luis Ábalos, exministro español y otrora mano derecha de Pedro Sánchez, parece que el diablo estaba más bien en el móvil de su asesor, Koldo, hojeando un catálogo de escorts como quien elige un menú de comida a domicilio. Sí, amigos, circula por X un vídeo en el que nuestro protagonista, con la solemnidad de un predicador en el púlpito, se declara ferviente enemigo de la prostitución y la explotación sexual. “Estoy absolutamente en contra”, decía en 2021, con esa cara de no haber roto un plato… ni pagado una factura de 1.500 euros por sesión.
Pero, ay, la vida es una comedia de enredos y Ábalos parece haber sido el guionista estrella de su propia telenovela. Mientras él soltaba discursos dignos de un Oscar al mejor actor dramático, la realidad era más bien un episodio de Crimen en el Paraíso con un giro picante: al parecer, el exministro no solo frecuentaba a prostitutas, sino que las seleccionaba de un exclusivo catálogo VIP, como si fuera un sommelier catando vinos caros. Y no con su sueldo de mileurista (¡ja!, como si los políticos fueran mileuristas), sino presuntamente con dinero público. Porque, claro, si vas a ser un hipócrita, que sea a lo grande, ¿no?
Imaginemos la escena: Ábalos, con su traje impecable, gritando en el Congreso que la explotación sexual es intolerable, mientras en el bolsillo trasero del pantalón lleva una nota con el número de Jéssica, su “amiga especial” que, según algunos medios, cobraba 40.000 euros por siete meses de “servicios”. Eso son matemáticas de alto nivel: 33 actos entre partido y gobierno, a 1.500 euros el paseíto. ¡Y luego dicen que los políticos no saben gestionar el presupuesto!
Lo mejor de todo es el contraste. Mientras el PSOE lo presentaba como un paladín del feminismo, Ábalos estaba viviendo su propia versión de Cincuenta sombras de Grey, pero con menos glamour y más titulares de prensa. Y cuando el escándalo estalló, ¿qué hizo? Declarar en el Supremo que Jéssica no era su pareja, ni su amante, sino… ¿una conocida de Koldo? Claro, José Luis, y yo me creo que el catálogo era solo para elegir decoradoras de interiores.
Ahora, con el pasaporte confiscado y la prohibición de salir de España, Ábalos tiene tiempo para reflexionar. Quizás escriba un libro: Cómo ser feminista y arruinarlo en 3 sencillos pasos. O tal vez se dedique a dar charlas motivacionales: “De ministro a meme en 40.000 euros”. Sea como sea, este culebrón nos deja una lección clara: en política, como en la vida, si vas a predicar contra algo, asegúrate de que tu catálogo de contradicciones esté bien guardado.