Por fin, Europa tiene un plan maestro contra la crisis energética. Y no es ni un reactor nuclear, ni gas ruso (perdón, “no ruso”), ni siquiera un panel solar made in China. No, señor. La solución definitiva, según la gran visionaria que nadie votó, es… ¡no usar energía! Porque, como bien nos explicó Ursula von der Leyen en su último sermón desde el púlpito de Bruselas, “la energía más barata es la que no se usa”.
O esperen… en el vídeo original dice “la más costosa es la que no se usa”. Da igual, el mensaje llega clarito: apaga la calefacción, apaga la nevera, apaga la vida. ¡Austeridad, camaradas! Que la factura la paguemos los de abajo mientras la señora de los helicópteros y los trajes de 3.000 euros nos da lecciones de ahorro desde su podio con bandera de la UE de fondo.
Una oligarca multimillonaria que promueve políticas a favor del capital monopolista que nos empobrece dice que «la energía más barata es la que no se usa».
— Héctor B. M. (@uprazhneniye) April 14, 2026
Están volviendo a preparar un escenario de «austeridad» para las capas populares que, por supuesto, ellos no se aplicarán. pic.twitter.com/i0uJBvXLmw
Miren, esta mujer es un prodigio de la democracia europea. Nadie la eligió directamente. Ni un solo ciudadano europeo marcó su nombre en una papeleta. Llegó por el famoso “consenso” de los líderes (esos que tampoco preguntan a sus pueblos) y ahí sigue, como un mueble de Ikea que nadie recuerda cómo desmontar. Oligarca multimillonaria de manual: defiende al capital monopolista con uñas y dientes, pero cuando se trata de la plebe… ¡a apretarse el cinturón! O mejor dicho, a quitárselo del todo porque ya no podremos pagar ni el cinturón.
En el vídeo (que ya es viral entre los que aún tenemos wifi gracias a que no lo hemos “reducido”) se la ve tan serena, tan eurocrática, explicando que hay que bajar la demanda “respetando las elecciones gratuitas de los consumidores”. Traducción del eurohabla: “puedes elegir libremente entre pasar frío o pasar más frío”. Luego suelta perlas sobre eficiencia energética en edificios y “reanudamiento del equipaje” (supongo que quiere decir “reajuste del equipamiento industrial”, pero suena a que nos van a mandar a todos de vacaciones permanentes… sin maleta, claro).
Mientras tanto, en la calle: subidas de precios de la luz que parecen facturas de yate, industrias cerrando porque no pueden pagar, familias eligiendo entre calentar la casa o comer caliente. Pero no se preocupen, que Ursula tiene la solución: ¡dejad de usar energía, plebeyos! Es lo más barato. Ella, por supuesto, seguirá con su calefacción nuclear personal y su jet privado. Eso no cuenta, es “energía de liderazgo”.
Europa, esa que hace veinte años presumía de ser la locomotora del mundo, ahora se prepara para un nuevo escenario de austeridad marca 2010 pero con más emojis verdes y menos dinero. Un desastre del que tardaremos décadas en salir, porque cuando tu estrategia energética principal es “no encender la luz”, el futuro se ve… oscuro. Muy oscuro.
Y lo mejor de todo: esta señora que nadie eligió nos lo vende con sonrisa de anuncio de dentífrico y tono de profesora de catequesis. “¡Es por vuestro bien, ciudadanos!”. Claro, Ursula. Como siempre. Vosotros a congelaros, que nosotros seguimos en la sala de calefacción de Bruselas debatiendo cuántos grados hay que bajar este invierno para salvar el planeta.
Enhorabuena, Europa. Has conseguido que hasta los rusos nos miren con pena. Y todo gracias a una frase que ya es inmortal: “la energía más barata es la que no se usa”.
Apagad las luces cuando salgáis. O mejor: no salgáis. Ahorramos más.











































