En el circo interminable de la televisión española, donde los dramas son más ficticios que un reality show y las hipocresías más gruesas que un bocadillo de chorizo, ha surgido un nuevo episodio digno de Oscar al Mejor Guion de Autodesenmascaramiento. Protagonista: Carlota Corredera, la exdirectora de Sálvame, esa fábrica de lágrimas y escándalos que hacía que las telenovelas parecieran documentales de la BBC. Y el villano (o héroe, según se mire): un tuitero llamado Emilio Montilla, que con un vídeo explosivo ha dejado a Carlota más expuesta que un concursante de Gran Hermano en la ducha.
Todo empezó cuando Carlota, con su mejor cara de justiciera social, tuiteó sobre un incidente en El Hormiguero. «Ojalá Rosa Belmonte levantase el teléfono para disculparse con Sarah Santaolalla», escribió, lamentando un supuesto «machismo intolerable» de una mujer contra otra. ¡Profunda tristeza! ¡Este país ya no mira para otro lado! Suena noble, ¿verdad? Como si Carlota fuera la Madre Teresa de los platós, defendiendo la dignidad femenina con capa y espada.
Pero ¡zasca! Emilio, cual Sherlock Holmes con cuenta en X, respondió: «Carlota, que eras la directora de Sálvame cuando el presentador humillaba y agredía a las mujeres. Menos lecciones y un poquito de por favor». Y para rematar, adjuntó un vídeo que es una antología del horror: clips de Jorge Javier Vázquez, el rey del plató, soltando perlas como «golfa arrastrada», agarrando a colaboradoras como si fueran maletas en rebajas, y despidiendo a gente con un «adiós hasta nunca» más dramático que una ópera. ¿Y quién estaba al mando mientras se cosificaba a mujeres, se las desnudaba verbalmente y se las lanzaba a los leones de la audiencia? ¡Exacto, Carlota! La misma que ahora llora por «machismo intolerable». Es como si el chef de un restaurante de comida rápida criticara la obesidad mientras sirve hamburguesas triples.
Carlota, que eras la directora de Sálvame cuando el presentador humillaba y agredía a las mujeres. Menos lecciones y un poquito de por favor. https://t.co/gCpOABxuej pic.twitter.com/EGsoNKXywf
— Emilio Montilla (@EmilioMontilla_) February 13, 2026
Los comentarios no se hicieron esperar, convirtiendo el tuit en un festival de palomitas virtual. Uno la acusa de no decir ni pío sobre una violación en Gran Hermano (¡en la misma cadena!). Otro recuerda cómo vendió un libro sobre su «dieta milagrosa» para perder peso, cuando en realidad fue una liposucción. «Engañabobos», la llaman. Y hay quien sugiere que busca un curro en el gobierno, porque con tanto postureo feminista, encajaría perfecto en algún ministerio de igualdad… o de hipocresía.
Imaginad la escena: Carlota en su sofá, tuiteando sobre dignidad, mientras en el fondo de su mente resuenan ecos de Sálvame: «¡No me agarres así!», «¡Eres una sucia!», «¡Qué asco de gentuza!». Es el equivalente a un vampiro predicando sobre vegetarianismo. O a un político prometiendo honestidad. ¿Hipocresía? ¡No, señores, esto es arte! Carlota ha elevado el «doble rasero» a categoría de patrimonio cultural.
En fin, queridos lectores, en este 2026 donde las redes sociales son el nuevo Coliseo, lecciones hay muchas, pero coherencia pocas. Carlota, un consejito gratis: la próxima vez que quieras dar lecciones de feminismo, mira primero tu currículum. Y Emilio, gracias por el recordatorio: en la tele, como en la vida, el pasado siempre vuelve… ¡con vídeo incluido! ¿Quién necesita Netflix cuando tenemos X?








































